El arte del cinematógrafo

Luces y sombras. Realidad. Movimiento. Cuerpo. Espacio. Tiempo. Diálogo. Interpretación. Expresividad. 

El cine es un arte del movimiento, de la luz, de la representación. El primer plano reflexiona acerca de las luces y sombras que son parte de la identidad del cine; el segundo es el movimiento propio del arte fílmico, y el tercero la capacidad representativa y narrativa del cine así como el interés de interpretar lo que se ve en pantalla para el espectador.

La reflexión sobre el sentido y/o identidad del cine no es única, es intrínsecamente múltiple. Siguiendo a Rancière (2005), 

“el cine es un dispositivo técnico de registro y de proyección y, a la vez, una constelación de cosas reunidas de manera más o menos dispar alrededor de este dispositivo. Es un entretenimiento tomado con sus sombras, una industria, un nombre y una idea del arte y también un conjunto de discursos y utopías. Según su nombre mismo se hace del cine un arte del movimiento, una escritura de la luz, y también, más ampliamente, un arte que sería específicamente el arte de la máquina o del autómata” pp. 1.

Bajo esta lógica múltiple del cine, podemos entender el por qué del clip realizado para reflexionar sobre la identidad fílmica.

El cine es un dispositivo técnico de registro ––registro realizado con las tres tomas seleccionadas––,  pero es también una idea del arte[1] y un conjunto de discursos ––los primerísimos primeros planos con los reflejos de las ventanas y la tela que dificulta la visión plena de la figura, recreando en cierta forma las esculturas grecorromanas––, y obviamente frente a la industria, al entretenimiento, a filmar el propio dispositivo técnico o la propia práctica fílmica, tomar partido y construir un discurso acerca del cine mayormente experimental, y potencialmente expresivo. Más allá de la cámara, de la interpretación, es un arte de la luz, y el intento en la película de crear sombras y luces así lo demuestra.

El cine intentó ser un arte de la inmanencia donde las ideas se transformaran en performances sensibles, performances de movimiento. Y es cierto que en realidad el camino del cine ha sido más bien el de contar historias, siendo así una poética de la “representación” con personajes y formas de identificación frente a la práctica mayormente estética de la desligazón, de la puesta en suspenso y la fragmentación (Rancière, 2005). Hasta cierto punto, mi reflexión parte de estas dos lógicas contradictorias.

Paul de Man en “La resistencia a la teoría” analiza que los objetos culturales resisten a ser teorizados y la propia imposibilidad de definirlos lo convierte en su principal interés (Man, 1990).

La propia imposibilidad de definir lo cinematográfico en 52 segundos lo convierte en un interés. Un intento de definir aquello indefinible, aquello que se nos escapa, abre y expande el interés que nos produce.

Entonces, ¿qué es el cine?, ¿dónde ponemos el límite?, ¿es acaso la luz parte de la identidad fílmica?, ¿y la sombra?, ¿lo es la cercanía?, ¿la abstracción?, ¿la fragmentación?.

El cine es una constelación de elementos, la identidad del cine es múltiple (Rancière, 2005).

Y, ¿habla más del cine lo realizado por Yimou en este mismo ejercicio de reflexión, o por Bigas Luna, por la noción de autor?. El nombre-autor (Foucault, 1999), no es solo un elemento en un discurso que funciona como sujeto o complemento, sino que ejerce un papel, Bigas Luna y su propuesta de filmar 52 segundos de una mujer amamantando no tendría el mismo sentido sin esa noción-autor, sin entender el conjunto de su obra y su relación con otro modo de hacer cine. 

Y el conjunto de los cineastas que aparecen en “Lumière et compagine” (1995), están ejerciendo un papel en relación al cine diciendo lo que es o deja de ser, lo que para aquellos son los 52 segundos que hablan del cine.

Mi propuesta puede no tener la misma potencia sin esa función-autor, si bien el conjunto de mis elaboraciones a lo largo de la asignatura pueden concordar y hacer entender el por qué de lo que he filmado.

No tengo el cinematógrafo de los hermanos Lumière, no estoy filmando en celuloide , pero sí estoy filmando una acción dinámica, y una realidad a priori (Manovich, 1995). Las sombras chinas, los espectáculos de linterna roja han formado parte de una realidad prefílmica inaugurando el movimiento acompañado de animación, de manualidad, de irregularidad.

La expresividad es o puede llegar a ser una de las aristas del arte cinematográfico, Samuel Beckett (1949) dice así:

“La expresión de que no hay nada que expresar, nada con que expresarlo, nada desde lo que expresarlo, junto con la obligación de expresarlo (…) La pretensión de comunicarse por medio del silencio” pp. 67

¿Por qué hay que filmar un dispositivo cinematográfico para reflexionar sobre la identidad del cine?, ¿por qué no jugar con sus elementos centrales: movimiento y luz.

Y por último, el cineasta no trabaja con los fotogramas sino con la realidad. Intenta atrapar aquello que es perecedero, observa y es el espectador el que dará sentido a lo que ha visto.

El conjunto de los planos muestran una reflexión desde la luz y la sombra, la realidad y la ficción, el arte y el no-arte, lo poético, lo discursivo.

Para el acceso a la pieza cinematográfica:

https://drive.google.com/file/d/1R-byZ3Y9sLVsJZSQVgo8aKY9NEufA_ln/view

Bibliografía:

Becket S. y Duthuit G. (1949) (2006): “Tres diálogos sobre pintura”, Casa del tiempo, mº87, pp. 66-70.

Foucault, M. (1999): “Qué es un autor”, Literatura y conocimiento.

Manovich, L. (1995): “¿Qué es el cine digital?, Laboluz e-magazine. UPV (nº5). Disponible en: http://www.upv.es/laboluz/revista/pages/numero5/rev-5/manovich.htm [Consulta: 6 de octubre 2019].  

Rancière, J. (2005): “Las poéticas contradictorias del cine”, Pensamiento de los confines, nº17, pp. 9-17.

Material audiovisual:

Autoría conjunta (1995): Lumière et compaigne [Cinta cinematográfica]: Coproducción Francia-Dinamarca-España-Suecia; Cinétévé / La Sept-Arte / Igeldo Komunikazioa / Canal+ / Eurimages


[1] En relación a esto, Riciotto Canudo en su “Manifiesto de las Siete Artes” entiende por un lado el cine como arte y por otro la industria cinematográfica.

Sofía Muñoz López. Estudiante de Ciencias Políticas (UCM). Apuesta por el vínculo entre arte y política, y con ello lo interdisciplinar. Especialmente interesada en el estudio del poder desde la óptica de los estudios de género cinematográfico y geográfico-políticos.

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