Lucía Baskaran: “La derrota es parte fundamental de la vida”

La pequeña, costera y turística Zarautz es la ciudad natal de la escritora Lucía Baskaran, que se iniciaría en el arte de la literatura con el blog: La loca del pueblo, a sus 21 años de edad. Su primera obra, Partir (Expediciones Polares), le permitiría ser finalista del Premio Herralde de Novela 2015. Su relato, encuadrado en la autoficción, es el fiel reflejo de la amarga realidad que experimenta una muchacha tras fracasar en la frecuente ilusión de querer comerse el mundo y cómo, tras ello, busca hacerle frente.

Cuatro años más tarde, regresaría con Cuerpos malditos (Temas de hoy. Planeta), que plasma el desgarrador sufrimiento de una joven tras la muerte de su pareja, así como su posterior obsesión por traer de nuevo el muerto a la vida. Ese mismo año, Ya no recuerdo qué quería ser de mayor (Temas de hoy. Planeta), le permitiría participar junto a otros ocho escritores en la narración de una misma etapa vital bajo diferentes perspectivas.

Asimismo, se desarrollaría profesionalmente como redactora en las revistas Kulturaldia, El Salto DiarioPlayGround Magazine y el periódico Diagona.

Lucía, muy joven te desplazas a la capital para formarte en arte dramático, pero pronto descubres una dura realidad que no se corresponde con las expectativas que tenías antes de partir. En una sociedad que fomenta la competitividad extrema, aunque a veces sea desleal; y que fuerza a dar lo máximo de nosotros mismos para evitar caer en el estigma de ser un fracasado, ¿cómo afrontas la derrota? ¿En quién te apoyas para redirigir tu vida?

La derrota es parte fundamental de la vida. Yo tengo el privilegio de contar con unas condiciones materiales que amortiguan mucho los golpes. También doy gracias por tener las amigas que tengo. Sin ellas, todo sería mucho más difícil. 

Háblanos un poco de esos inicios, de ese momento en el que te animas a escribir, ¿siempre existió el anhelo de ser escritora?

El impulso de escribir lo tuve desde muy pequeña. Escribía mucho antes de querer ser escritora. Me regalaron mi primer diario a los once años, y salvo en la época en la que me fui a vivir a Madrid, he escrito siempre. Supongo que la escritura nace de muchos anhelos. En mi caso, primero está el de tratar de poner en orden mis pensamientos con la esperanza de que adquieran un sentido, escribiendo deshago embrollos mentales: me alivia y me ayuda a pensar mejor. Por otro lado, también está el deseo de contar una historia, de compartir y querer comunicar algo. No siempre sé qué es aquello que quiero comunicar hasta que llevo un tiempo escribiendo.

¿Qué te empujó definitivamente a exteriorizarlo?

Empecé a exteriorizar lo que escribía en Fotolog y después en mi primer blog. Para mí fueron ventanas que me conectaron con otras personas. Supongo que «conectar», es, simplificando mucho, gran parte de ese anhelo inicial.

Decides presentarte al Premio Herralde 2015, optando por utilizar el seudónimo A. McCarthy. ¿Creías que el hecho de ser, por aquel entonces, desconocida podría suponer un obstáculo?

Lo sospechaba, desde luego. Intuía que ser mujer, joven y desconocida jugarían en mi contra.

¿De qué manera influye Partir a la hora de solidificar el deseo de dedicarte profesionalmente a la escritura?

Partir fue un reto. Sabía que era capaz de escribir una novela y me puse a ello hasta que lo conseguí. Partir marcó un antes y un después, más como logro personal que como otra cosa. Siempre fui una estudiante nefasta y cargaba con muchos complejos sobre mis capacidades. Sé que hay muchas opiniones encontradas respecto a «escritora» como identidad y soy crítica con el «eres lo que haces» capitalista, pero a mí me ayudó mucho en una época en la que tenía la autoestima por los suelos. 

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“Ruedo sobre las sábanas frías. […] Un instante de felicidad pura hasta que me doy cuenta de que la razón por la que puedo rodar sobre las sábanas es porque estás muerto, porque ya no hay un cuerpo caliente al que pegarme.”

“El dolor me vuelve loca, pero también me acerca a ti.”

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Cuerpos Malditos recoge las frases anteriores; siendo fiel reflejo del doloroso luto causado por la muerte de un ser querido, especialmente, si se trata del compañero de vida. ¿Por qué escribir sobre el duelo?

En el caso de Cuerpos malditos, el duelo es una excusa para escribir sobre temas que me rondaban en aquella época: la identidad femenina a través de la mirada masculina, las violencias inherentes a la familia como organización social jerárquica, la amistad entre mujeres o la heterosexualidad como régimen político.

De acuerdo con tu experiencia vital, ¿es la escritura un método de aprendizaje continuo?¿Qué es lo que más te agrada de ello?

Desde luego. Me gusta más editar que escribir, cuando ya has conseguido plasmas lo que querías y empiezas a podar. Para mí es la parte más divertida.

¿Cuáles son tus perspectivas de futuro?

En un futuro cercano, espero poder seguir dedicándome a la escritura. Lo demás, que se quede como está.

SOBRE LA AUTORA

Inés Khalloufi Izquierdo. Estudiante del Grado en Ingeniería Química en la Universidad de Santiago de Compostela.

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