Entrevistas escritas

Juan Laborda: “Hemos de abandonar los pilares básicos del neoliberalismo”

Entrevistamos a uno de esos economistas capaces de pensar desde un paradigma distinto, en el que los asuntos económicos son algo más que actividades de gestión correspondientes a equipos técnicos. Frente al conjunto de sentidos y prácticas sedimentadas por la ortodoxia, Juan Laborda no sólo ha explicado el desierto neoliberal, sino que ha sido capaz de proyectar un horizonte normativo que lo supere. Con el fin de conocer sus explicaciones, hemos realizado una entrevista que aborda una cantidad ingente de temas: la relación biográfica entre la experiencia y el conocimiento económico, los principales déficits de las teorías económicas dominantes, el concepto de economía, la crisis del proyecto neoliberal, el totalitarismo invertido, la Teoría Monetaria Moderna, el Trabajo Garantizado, el Green New Deal, el euro, las posiciones de los principales partidos, o la renta básica.

Nuestro entrevistado de hoy es doctor en Economía y Gestión de las Organizaciones por la Universidad de Zaragoza -Premio Extraordinario Doctorado Ciencias Sociales y Jurídicas 2014-2015-. Además es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, se especializó en Economía financiera en el Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI) del Banco de España, y realizó un Máster Universitario en Gestión de las Organizaciones por la Universidad de Zaragoza. Es socio fundador de la sociedad Razona Estudio de Economía y Finanzas, e imparte o ha impartido docencia en distintas áreas: desde Economía Financiera y Derivados Financieros en la Universidad Carlos III a Advanced Portfolio Management o International Finance en el Máster in Finance de esa misma universidad, hasta Financial Econometrics en el Máster International Finance del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB)

Desde sus inicios como gestor de fondos en Argentaria y su trabajo como economista jefe en Chemical Bank y The Chase Manhattan Bank, a la trayectoria profesional de Juan Laborda le ha seguido un conocimiento de primera mano sobre los mercados financieros: economista y estratega jefe de Abante Asesores (2008-2009), estratega global macro en el Hedge Fund BBVA & Partners (2006-2008) y director del departamento de Estrategia y Análisis de Barclays (2001-2006)

Sus reflexiones acerca del funcionamiento de los mercados y de las políticas económicas han sido recogidas en varios medios de comunicación televisivos (La Sexta, Cadena SER, Telecinco, Canal +) o escritos (El Economista, La Gaceta, Expansión), así como en numerosos artículos y libros. Pero donde muchos lo hemos descubierto fue en su blog de Vózpopuli Desde la heterodoxia.

En este ha reflexionado sobre cuestiones como el Trabajo Garantizado, el papel de los Bancos Centrales, las posibilidades de un Green New Deal, la situación del euro o los efectos de las políticas económicas actuales. Su columna de opinión nos ha dejado una cantidad de artículos que versan sobre la complejidad del sistema económico y la lógica de comportamiento de sus actores, realizando una anatomía del neoliberalismo hegemónico mediante conceptos como el de “totalitarismo invertido”, o planteando a la Teoría Monetaria Moderna como clave para pensar  un horizonte normativo.

La primera pregunta que quiero formularte se refiere a tu trayectoria docente y profesional. En tu perfil en Vozpópuli reconoces el peso de tu experiencia en las entidades financieras arriba mencionadas. ¿En qué medida han condicionado tu visión de lo económico estas experiencias profesionales?

Es muy interesante esta pregunta porque se tiene la idea de que en los mercados financieros predominan las ideas ortodoxas y conservadoras desde un punto de vista financiero y económico. Sin embargo, sobretodo cuando estaba en The Chase Manhattan, me aproximé a matemáticos y economistas que a la hora de utilizar  modelos econométricos o matemáticos para prever y especular en los mercados, todos ellos se alejaban de la ortodoxia.

Desde los mercados financieros hace ya mucho tiempo que se especula contra la hipótesis de mercados eficientes, las expectativas racionales, la exogeneidad del dinero y la ecuación monetaria de Milton, y un largo etcétera de falsedades ortodoxas. Pero, paradojas de la vida, se siguen empleando, a la hora de hacer política económica, teorías y modelos no soportados o apoyados en el análisis empírico. La ortodoxia dominante propone una serie de recetas económicas basadas en un conjunto de “verdades indiscutibles”, cuando en realidad no representan nada más que juicios metodológicos previos, de carácter ideológico.

Permítame introducir una anécdota. Mi aproximación al economista y matemático marxista Hyman Minsky fue gracias a los economistas de JP Morgan que estaban estudiando su hipótesis de inestabilidad financiera en 2005-2006. Ello sin duda les permitió sortear mucho mejor que sus competidores la Gran Recesión (se deshicieron antes de tiempo de multitud de inversiones en productos asociados a la burbuja inmobiliaria). Cuando un especulador juega con dinero y hace apuestas por encima de todo está la realidad de los modelos económicos y matemáticos que emplea. Y en esto la ortodoxia falla como una escopeta de ferias, no así la heterodoxia.

Tu toma de partido por una teoría económica específica y tu trabajo divulgativo conforman una visión sobre distintos fenómenos económicos. El nombre que escogió para su blog (desde la heterodoxia) refleja una voluntad de tomar partido mediante una divulgación de los principales déficits de las teorías económicas dominantes (basadas en la ortodoxia neoclásica). En tu descripción dices que:

La actual crisis económica ausculta algo trascendental que no se debate en los medios. Se trata del vacío intelectual y del escaso soporte empírico de muchas teorías macro y micro que se imparten en las universidades y se engullen como dogmas de fe”.

 En uno de tus artículos recogiste un argumento irónico de Steve Keen sobre las teorías económicas dominantes: “Un nuevo virus, conocido como Realidad, ha comenzado a afligir a los economistas de la corriente principal, haciéndoles rechazar los argumentos que solían utilizar para justificar sus modelos. No existe una cura conocida para el virus, y la completa evitación de la Realidad es la única estrategia eficaz para prevenir la infección”. Por mencionar alguna de tus publicaciones, en Basta ya de tonterías pones el foco sobre las políticas económicas recomendadas por el Banco de España, mencionando como aspectos evidentes de desatención de la realidad a los modelos predictivos utilizados, sus contradictorias propuestas sobre no subir el salario mínimo sin facilitar el acceso al crédito de las familias más empobrecidas, su negación de una emergente burbuja inmobiliaria o su dogmático principio de la negatividad del déficit público. ¿Cuáles son los principales déficits de las teorías económicas dominantes? ¿Cómo se explica esta falta de estrategia frente a una realidad desbordante?

El principal déficit de la teoría económica dominante es la ausencia de realismo a la hora de enunciar las hipótesis de partida de los modelos teóricos que sirven de base para implementar política económica. Se fundamentan en lo que debería ser y no en la realidad de los datos.

 La pregunta es inmediata, por qué después de tanta evidencia continúan recomendando las mismas recetas. Sólo caben dos respuestas, la incompetencia estructural, o el instinto de clase. En realidad hay una mezcla de las dos hipótesis, pero el empecinamiento de la implementación de políticas fracasadas hace que la balanza se decante finalmente por la segunda. Detrás de las políticas económicas de los distintos organismos multilaterales, especialmente la Troika (Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea, y Banco Central Europeo), se encuentra la defensa de los intereses de las clases dominantes que hasta ahora no han estado dispuestas a pagar ni un solo euro de su bolsillo por los desaguisados que ellas mismas generaron.

 ¿Qué concepto de “economía” defiendes? ¿Cuál considera que es el lugar epistemológico de lo económico?

 Hace más de veinte años el economista e historiador del pensamiento económico Robert Heilbroner y su pupilo William Milberg publicaron un libro con un título muy sugerente, La crisis de visión en el pensamiento económico moderno. Anticipaba el vacío intelectual y las falacias que había detrás de los elegantes modelos matemáticos de la economía neoclásica o neoliberal, y que nos llevaron a la Gran Recesión. Heilbroner y Milberg afirmaban  que una demoledora crisis, más amplia y profunda que nunca, estaba afectando a la teoría económica moderna. La crisis en cuestión era consecuencia de de la ausencia de una visión, de un conjunto de aquellos conceptos políticos y sociales compartidos, de los que depende, en última instancia, la economía. A la decadencia de la perspectiva económica le han seguido diversas tendencias cuyo denominador común era una impecable elegancia a la hora de exponer los términos, acompañada de una absoluta inoperancia en su aplicación práctica.  

 El problema es que la economía de manera orgullosa y prepotente en las últimas décadas ha liderado a la sociología y a la política. Actualmente la política ocupa un segundo lugar con respecto a la economía, puesto que se supone que la economía habla con el tono imparcial de la racionalidad en un contexto de asociación institucional con la libertad política, mientras que la política habla con un tono que no supone racionalidad interna y desde un pasado asociado muy a menudo con distintas formas de opresión. La economía no es apolítica, no existe el orden apolítico.

 El mayor desafío de los economistas exige entender que la economía se reconozca a sí misma como una disciplina que debería seguir la estela de la sociología y de la política en lugar de liderarlas orgullosamente. No existe el orden apolítico, existen organizaciones más o menos responsables, eficaces, y justas de la existencia humana colectiva. Una sociedad cuya actividad económica es conducida por visiones políticas autoconscientes y que utiliza análisis de medios y fines, no empeorará los peligros siempre presentes de una politización de su vida. Sólo incorporará a la política en la agenda de una sociedad que quiere verse gobernada por sus propias decisiones, y no por una obediencia ciega.

 Desde un punto de vista epistemológico, debemos abandonar la epistemología dominante de la economía economía neoclásica, el instrumentalismo. No puede ser que una hipótesis sea pertinente con tal de que permita hacer predicciones o calcular las coordenadas de un nuevo equilibrio. Para la ortodoxia, el realismo de los postulados no tiene importancia (“Las Teorías no son más que una herramienta, no pretenden revelar el verdadero funcionamiento de las economías”, Milton Friedman).

 Los economistas debemos atribuir una importancia vital al realismo de las hipótesis: se debe partir de la realidad, con sus principales hechos estilizados, y no de una situación hipotética ideal.

 En algunos artículos parafraseas a un Delano Roosevelt que afirmaba que algunas corporaciones habían llegado a pensar que el gobierno era un mero apéndice de sus propios intereses. Quiero preguntarte acerca de la autonomía de lo político, sobre si existe y en el caso de ser así de qué forma lo es, ya que muchas veces amplios sectores de la ciudadanía identifican a las instituciones como meros instrumentos al servicio de los intereses de las clases dominantes. ¿Qué relación guarda la economía con la política? ¿De qué manera se relacionan?

 Lo que denunció en su momento Delano Roosvelt ahora es muchísimo peor. En 2003 Sheldon Wolin, cuando era profesor emérito de filosofía política de la Universidad de Princeton, publicó una de sus obras más relevantes, Inverted Totalitarianism. El totalitarismo invertido es el momento político en el que el poder corporativo se despoja finalmente de su identificación como fenómeno puramente económico y se transforma en una coparticipación globalizadora con el Estado. Mientras que las corporaciones se vuelven más políticas, el Estado se orienta cada vez más hacia el mercado.

Según Wolin en el totalitarismo invertido, “los elementos clave son un cuerpo legislativo débil, un sistema legal que sea obediente y represivo, un sistema de partidos en el que un partido, esté en el gobierno o en la oposición, se empeña en reconstituir el sistema existente con el objetivo de favorecer de manera permanente a la clase dominante, los más ricos, los intereses corporativos, mientras que dejan a los ciudadanos más pobres con una sensación de impotencia y desesperación política y, al mismo tiempo, mantienen a las clases medias colgando entre el temor al desempleo y las expectativas de una fantástica recompensa una vez que la nueva economía se recupere”.

 El, problema es que el Neoliberalismo está evolucionado desde una visión cínica de la democracia, el Totalitarismo Invertido, hacia una deriva autoritaria, el clásico fascismo. Creen que así competirán con China. Será su desaparición definitiva pero generará previamente un sufrimiento innecesario. El Neoliberalismo no solo ha sido incapaz de evitar el aumento de las desigualdades, la pobreza y las crisis de deuda y producción, sino que en realidad las activó.

El Neoliberalismo no solo ha sido incapaz de evitar el aumento de las desigualdades, la pobreza y las crisis de deuda y producción, sino que en realidad las activÓ”

 Has sostenido en varios artículos un paralelismo entre la situación de la economía global actual y el período previo a la crisis (2007-2008), vaticinando la apertura de una segunda fase de la Gran Recesión. En No hemos aprendido nada: hacia la segunda fase de la Gran Recesión explicas no sólo la llegada de una nueva crisis financiera global, sino la repetición de las políticas económicas que la precedieron en 2007-2008. En ese mismo artículo consideras que de tales políticas económicas han “surgido dos monstruos que atentan contra la esencia del capitalismo”: los bancos sistémicos, y los monopolios y monopsonios. También has advertido sobre la globalidad del problema de la deuda, el “proceso de asalto del capital financiero al ecosistema productivo global” o la extensión de la aversión al riesgo en los países occidentales.

 En los últimos meses se han sucedido en la opinión pública pronósticos alarmistas sobre una futura recesión y/o desaceleración económica. A su juicio: ¿Cuáles considera que son las principales causas de esta pronunciada recesión? ¿Que síntomas la anticipan?

 Distinguiremos entre causas estructurales, y causas coyunturales.

 La causa estructural de la situación actual de pronunciada recesión es el sistema de gobernanzadominante, el Neoliberalismo. James Montier, estratega jefe de GMO, en colaboración con Philip Pilkington, de la Kingston University,  publicaron dos piezas fundamentales, claves para entender lo que está pasando desde una perspectiva distinta. Por un lado, Six Impossible Things Before Breakfast , y, por otro, sobre todo, The Deep Causes of Secular Stagnation and the Rise of Populism. Cuando hurgamos la raíz del problema nos encontramos con un sistema roto de gobernanza económica, denominado “neoliberalismo”, surgido a mediados de la década de 1970 y que se caracterizó por cuatro políticas económicas significativas, basadas en hipótesis poco realistas:

1º.- El abandono del pleno empleo como objetivo político deseable y su reemplazo por objetivos de inflación.

2º.- Un aumento en la globalización de los flujos de personas, capital, y comercio.

3º.- Un enfoque empresarial basado en la maximización del valor para los accionistas en lugar de la reinversión y el crecimiento económico.

4º.- La búsqueda de mercados laborales flexibles con la disrupción de sindicatos y trabajadores.

 Bajo este marco, la visión ortodoxa sobre el estancamiento secular adopta dos perspectivas distintas: o bien el estancamiento secular es causado por una situación en la que el tipo de interés real tiene que ser negativo para generar una vuelta al crecimiento (explicación desde el lado de la demanda); o bien algo no funciona desde el lado de las fuerzas que determinan la productividad en la economía (explicación desde el lado de la oferta).

 Pero además hay motivos concretos asociados a la respuesta que se dio a  la crisis. Se rescataron bancos a costa de contribuyentes y no de acreedores; no se hizo un jubileo de deuda; se permitieron bancos demasiado grandes para quebrar; y la financiarización ha ido en aumento. Si a eso unimos la preferencia de la ortodoxia de usar medidas de oferta para reactivar la demanda y  la política monetaria para luchar contra la inflación y/o reactivar el ciclo, tenemos una combinación perversa. Abandonaron conscientemente por motivos ideológicos el uso de la política fiscal para salir de la crisis. En algunos casos fue mucho peor, se implementó en plena recesión de balances privados un ajuste fiscal y devaluación salarial perversos.

 Por lo tanto la situación actual es heredera de no haber hecho lo correcto en su momento.

 Los síntomas  de agotamiento son claros. Los problemas de desigualdad, pobreza, deuda, ausencia de inversiones productivas, precariedad, fragilidad financiera… no solo no se han corregido sino que se han aumentado. Para entender cuando se activará de nuevo una crisis global sistémica, hay que identificar donde hay una burbuja en la actualidad. Y esta se encuentra en la deuda corporativa de las empresas no financieras. Esta nueva burbuja además es sutil porque se ha ido formado fuera de los balances bancarios, con fuerte apalancamiento.

En el momento de su estallido, has anticipado que el stablishment tratará de optar porque la ciudadanía pagué las consecuencias, lo que evidencia que los principales actores de nuestra política económica no sólo se caracterizan por una “incompetencia estructural” sino que por una “defensa de los intereses de la superclase” . ¿Qué escenarios se abren para enfrentarla y cuál considera que debe ser defendido?

 El sistema de gobernanza, el Neoliberalismo, está agotado.Si no hay un cambio de rumbo hay muchas posibilidades de que el sistema siga adelante, independientemente de su disfunción, hasta que se descomponga. Se trataría, si al final es así, de una huida hacia adelante. Pero también es cierto que dentro del sistema, aunque pocas, existen voces que piden un cambio tendente a una mejora de las condiciones de vida de la mayoría de la ciudadanía que ha visto disminuir sus salarios y sus condiciones de vida mientras las perspectivas para sus hijos empeoran. Es necesario una enmienda a la totalidad. Hemos de abandonar los pilares básicos del Neoliberalismo. Hemos de reformar completamente el sistema financiero internacional. Hemos de disminuir el tamaño de los bancos. Se debería vover a una nueva Glass-Steagall. Debería haber un reseteo con la deuda global, un jubileo. Se debería afrontar el cambio climático como una oportunidad para todos, no como una nueva excusa donde unos pocos extraen rentas y socializan pérdidas.

Has analizado el proyecto neoliberal a través de la crítica del consenso de Washington o utilizando el concepto de “totalitarismo invertido” acuñado por Sheldon Wolin para describir la influencia de las grandes corporaciones en el poder político, el cual aparece de forma nítida en el capitalismo de amiguetes español.

 Parémonos en el concepto de “totalitarismo invertido”. A finales de 2018, mantenías que dos sucesos aparentemente desconectados entre sí estaban interrelacionados y designaban el contenido de dicho concepto: 1) las exigencias de ajuste presupuestario de la Comisión Europea ante el conocimiento del pasado acuerdo presupuestario entre PSOE-UP; y 2) la parálisis de los recursos pendientes sobre el pago de impuestos de las hipotecas por parte del presidente del Contencioso-Administrativo perteneciente al Tribunal Supremo. En aquellos presupuestos se acordaban unos mínimos como el aumento del salario mínimo, que a cualquier ciudadano no le parece que estén fuera de órbita, excepto a la derecha política y a los principales organismos multilaterales (FMI, BM o CE), sobre los cuáles sostienes que han abonado el terreno para múltiples derivas oligárquicas y antidemocráticas. Defiendes en tu argumento una deriva desde el agotamiento de una visión cínica de la democracia (el totalitarismo invertido) hacia una salida autoritaria (fascista).

¿Qué contenido designa el concepto de totalitarismo invertido? ¿Qué lo diferencia de otros tipos de totalitarismos? ¿De qué forma abonan el terreno hacia una salida antidemocrática?

 Anteriormente hemos definido, siguiendo a Sheldon Wolin, que el totalitarismo invertido es el momento político en el que el poder corporativo se despoja finalmente de su identificación como fenómeno puramente económico y se transforma en una coparticipación globalizadora con el Estado. Mientras que las corporaciones se vuelven más políticas, el Estado se orienta cada vez más hacia el mercado. España, en su actual deriva, es un excelente ejemplo de ello. La antidemocracia, y el dominio de la élite son elementos básicos del totalitarismo invertido.

 La antidemocracia no adopta la forma de ataques explícitos a la idea del gobierno por el pueblo. Políticamente, significa alentar la “desmovilización cívica”, condicionando al electorado a entusiasmarse por períodos breves, controlando su lapso de atención y promoviendo luego la distracción o la apatía. El ritmo intenso de trabajo y los horarios de trabajo prolongados combinados con la inseguridad laboral son la fórmula para la desmovilización política, para privatizar la ciudadanía.

 Según Wolin en el totalitarismo invertido, “los elementos clave son un cuerpo legislativo débil, un sistema legal que sea obediente y represivo, un sistema de partidos en el que un partido, esté en el gobierno o en la oposición, se empeña en reconstituir el sistema existente con el objetivo de favorecer de manera permanente a la clase dominante, los más ricos, los intereses corporativos, mientras que dejan a los ciudadanos más pobres con una sensación de impotencia y desesperación política y, al mismo tiempo, mantienen a las clases medias colgando entre el temor al desempleo y las expectativas de una fantástica recompensa una vez que la nueva economía se recupere”.

 Pero ahí no para todo, hay mucho más, “ese esquema es fomentado por unos medios de comunicación cada vez más concentrados y aduladores, por la integración de las universidades con sus benefactores corporativos; por una máquina de propaganda institucionalizada a través de grupos de reflexión y fundaciones conservadoras generosamente financiadas, por la cooperación cada vez más estrecha entre la policía y los organismos nacionales encargados de hacer cumplir la ley, dirigido a la identificación disidentes internos, extranjeros sospechosos…”

 La antidemocracia, en definitiva, es una fórmula que funciona de manera indirecta. Se alienta a los ciudadanos a desconfiar de su gobierno y de los políticos; a concentrarse en sus propios intereses; a quejarse de los impuestos; a cambiar el compromiso activo por gratificaciones simbólicas de patriotismo. Sobre todo, se promueve la despolitización envolviendo a la sociedad en una atmósfera de temor colectivo y de impotencia individual: miedo a la pérdida de puestos de trabajo, incertidumbre de los planes de jubilación, gastos en educación y sanidad en ascenso.  

 El totalitarismo invertido explota a los pobres, reduciendo o debilitando los programas de salud y los servicios sociales, reglamentando la educación masiva para una fuerza de trabajo insegura, amenazada por la importación de trabajadores de bajos salarios. El resultado es que la ciudadanía, o lo que queda de ella, se sumerge en medio de un perpetuo estado de preocupación. Entonces, tristemente, Hobbes vence a Rousseau: cuando los ciudadanos se sienten inseguros y al mismo tiempo impulsados por aspiraciones competitivas, anhelan estabilidad política más que compromiso cívico; protección más que participación política. Ese es el caldo del neo-fascismo. Lo hemos visto en España.

 Desde un punto de vista político, como apuntas en la pregunta, el Neoliberalismo está evolucionado desde una visión cínica de la democracia, el Totalitarismo Invertido, hacia una deriva autoritaria, un nuevo fascismo. Es la reacción de las élites ante lo que ellos consideran desorden e inestabilidad social, y que sólo consiste en el mantenimiento de su statu-quo. Creen que desde un sistema represivo autoritario mantendrán intacto sus riquezas y de paso competirán con China. Esperemos que sea exactamente lo contrario, su desaparición definitiva y la vuelta a un sistema económico y político inclusivo, auténticamente democrático.

 Has expuesto al neoliberalismo como un sinónimo de neofeudalismo o como un proceso de feudalización del capitalismo que genera un nuevo sistema de servidumbre. En Neoliberalismo, pobreza y desigualdad expones que la reducción de la pobreza a nivel global ha distinguido dos etapas principales: 1) la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial, caracterizada por un consenso keynesiano (economía mixta, estado del bienestar) en las potencias occidentales; y 2) la etapa desencadenada desde la década de los ochenta, caracterizada por el viraje neoliberal de Occidente y que tuvo en China como principal actor en la reducción global de la pobreza, la cual no siguió el paradigma económico dominante e instauró una economía de mercado planificada. Aquí mencionas un informe de la OCDE (“A Broken Social Elevator? How to Promote Social Mobility”) en el que aparecen de forma muy clara el estancamiento de las expectativas de estabilidad de los sectores sociales más empobrecidos en una muestra de 24 países.  

 En tus consideraciones has tildado al neoliberalismo como un “sistema de gobernanza fallido” que en los países más ricos donde se ha implementado manifiesta dos tendencias claras: aumento de la pobreza y de la desigualdad. También has comentado que los miembros de los principales organismos multilaterales encargados del disciplinamiento (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Comisión Europea) podrían rivalizar con Torrente. ¿Es tal la decadencia del proyecto neoliberal? ¿Sigue en crisis, o por el contrario, ha recompuesto su viabilidad?

 El proyecto neoliberal está completamente agotado. Y esto lo empiezan a entender ciertos actores principales, como por ejemplo Mario Draghi, o anteriormente Ben Bernanke. Ambos se han dado cuenta cuenta que la ortodoxia ya no da más de sí. Ni hay un dominio de la oferta en la economía, ni la inflación es un peligro real e inminente. Es necesario el uso de la política fiscal. ¿Cuáles han sido los “éxitos” del Neoliberalismo? Ha dado lugar a una inflación solo ligeramente más baja, pero con menores tasas de crecimiento económico, caídas de las tasas de expansión de la inversión, menor crecimiento de la productividad, aumento de la desigualdad de ingresos y riqueza, disminución de la seguridad laboral, y una seria deflación. Además, la economía mundial se ve temporalmente “obstruida” por los altos niveles de deuda, cuando los precios del colateral que la alimentan se hunden. Estas son tendencias de largo plazo que han sido visibles durante décadas, pero que se vieron gravemente exacerbadas por el colapso de la burbuja de la deuda mundial en 2008-2009.

 El Neoliberalismo, en definitiva, es un proyecto que beneficia a unos pocos a expensas de la mayoría. Esto se refleja en una clase mimada de individuos de altos ingresos, con la inestimable ayuda de ciertos tecnócratas que dan soporte mediante teorías económicas a esas políticas que llevan a la economía al caos. Dichas teorías simplemente no se ven corroboradas por la realidad. Han hecho falta 40 años para que los verdaderos efectos del neoliberalismo sean claros. Pero ahora que están claros, son dramáticos. La mayoría de las economías desarrolladas se han vaciado, mantienen enormes déficits comerciales, y todo lo que producen son trabajadores desempleados y ciudadanos insatisfechos.

“La mayoría de las economías desarrolladas se han vaciado, mantienen enormes déficits comerciales, y todo lo que producen son trabajadores desempleados y ciudadanos insatisfechos”

 Sánchez-Cuenca comentaba que junto con la propuesta de Renta Básica Universal y el keynesianismo verde supranacional, la Teoría Monetaria Moderna es una de las principales propuestas económicas, pero que esta no produce un consenso entre las izquierdas.

 Tu has dibujado un cuadro de divergencia transversal en torno a la misma (desde neokynesianos hasta economistas austríacos, pasando por la ortodoxia neoclásica y algunos economistas marxistas), y has planteado que algunos políticos como Ocasio-Cortez o Bernie Sanders han fundamentado sus propuestas económicas en base a esta teoría. La has defendido como la principal alternativa frente a la distopía de las derechas, hasta el punto de afirmar que su aplicación definitiva por parte de los ejecutivos naconales y el Banco Central Europeo sortearían la próxima crisis.

 Además del protagonismo otorgado al estado como un actor capacitado, en economías con niveles significativos de desempleo, para emitir moneda sin tener con ellos consecuencias inflacionistas, entre los elementos que articulan esta teoría figuran los de “soberanía monetaria”, “pleno empleo” o “sistema fiscal equitativo”. ¿Cuáles son los principios de esta teoría?

 La primera idea fuerza es que el entorno actual es TMM. Tras la ruptura de Bretton Woods en 1971, la mayoría de gobiernos empezaron a emitir sus monedas mediante decretos legislativos bajo un tipo de cambio flotante. Un tipo de cambio flexible libera a la política monetaria de tener que defender una paridad fija. Por lo tanto, las políticas fiscal y monetaria pueden concentrarse en garantizar que el gasto doméstico sea el suficiente para mantener altos niveles de empleo. Los gobiernos que emiten sus propias monedas ya no tienen que financiar su gasto, ya que los gobiernos emisores de moneda nunca pueden quedarse sin dinero. El culto a la austeridad se deriva de la lógica del patrón oro y no son aplicables a los sistemas monetarios “fiat” modernos.

 Los elementos más importantes de la TMM. Son los siguientes:

1. El dinero es una criatura del estado. El dinero es efectivamente un pagaré (IOU). Cualquiera puede emitir dinero; el problema es conseguir que se acepte. La capacidad de imponer impuestos (u otros obligaciones) hace que el “dinero” de un país sea valioso.

2. La comprensión del entorno monetario es vital. El régimen monetario bajo que un país opera es importante. Cualquier país que emita deuda sólo en su propia moneda y tiene un tipo de cambio flotante se puede pensar que es monetariamente soberano. Esto significa que no se le puede obligar a pagar su deuda (es decir, los EE.UU., Japón, Reino Unido, Suecia, Suiza, Dinamarca, Canadá, Nueva Zelanda,… pero no la Eurozona ni la mayoría de los mercados emergentes).

3. Una descripción operativa del sistema monetario es fundamental. La comprensión de que los préstamos crean depósitos (que a su vez crean reservas, es decir, dinero endógenamente) es un punto de partida mucho más realista que el punto de vista general de que los depósitos crean préstamos. Por ejemplo, conocer que el gasto público crea reservas y reduce los tipos de interés es vital para entender el mercado de bonos de Japón.

4. Finanzas funcionales, no sound finance. La política fiscal es mucho más potente que las política monetaria. La política fiscal debe orientarse a la generación de pleno empleo al tiempo que se mantiene una inflación baja (en lugar de, por ejemplo, lograr un presupuesto equilibrado). Un plan de empleo garantizado es un ejemplo de una opción política útil para este resultado (actuando como una reserva de amortiguamiento en un mercado de productos básicos) a los ojos de la MMT.

5. Los límites son límites reales de recursos y ecológicos. Si cualquier sector de la economía lo empuja más allá de los límites de la capacidad, entonces se producirá una inflación. Si un gobierno gasta demasiado o grava muy poco, puede crear inflación, pero no hay nada único en el sector gubernamental a este respecto. Estos son los límites que importan -personas, máquinas, fábricas- no las restricciones de “financiación”.

6. La deuda privada importa. Incluso en un Estado monetariamente soberano, la deuda privada importa. El sector privado no puede imprimir dinero para pagar sus deudas. Como tal, tiene el potencial de crear una vulnerabilidad sistémica. Piense en la hipótesis de inestabilidad financiera de Minsky: la estabilidad engendra inestabilidad.

7. La contabilidad macro (estilo Balances Sectoriales de Wynne Godley donde el sector público es un residuo) nos dicen la verdad. La deuda de un sector es para otro un activo. Por lo tanto, la deuda del gobierno es el activo del sector privado. Entender cómo un sector se relaciona con otro utilizando un marco de equilibrio sectorial es muy útil, como lo es entender la ecuación de las ganancias de Kalecki, o la forma en que las reservas trabajan en un del sistema financiero. La contabilidad no es glamurosa y las identidades no deben ser tomadas como pero pueden ayudarnos a detectar situaciones insostenibles.

¿Cómo se han relacionado con la TMM los principales partidos de izquierda españoles?

 En el PSOE con mucho escepticismo, casi como un tabú, por dos razones. Sus economistas han sido educados en el actual paradigma y a diferencia del Partido Laborista británico o del Partido Demócrata de los Estados Unidos (Bernie Sanders, Ocasio-Cortez…) ninguna de sus referencias académicas entiende la Teoría Monetaria Moderna. Además la TMM  supone un tabú dentro del euro porque no disponemos de soberanía monetaria salvo que realmente existieran los Estados Unidos de Europa.

Dentro de Unidas Podemos han sido mucho más receptivos y es dentro de UP donde algunos de sus economistas se alinean con la TMM (Eduardo Garzón, yo mismo).

 También has comentado que desde 2013, la expansión cuantitativa realizada por el BCE favoreció una recuperación de la economía española y una relajación de la austeridad, lo cual, dado el endeudamiento y la dependencia de la financiación internacional de la misma, en el momento en el que el BCE cancele su apuesta por esta política monetaria y fiscal puede percutir de forma muy negativa en la economía española. ¿Qué recepción tiene la TMM entre los principales actores políticos europeos? ¿Qué disposición mantiene actualmente el BCE?

 Dentro de la Unión Europea es como un tabú, y más desde el predominio hegemónico del ordoliberalismo alemán. Solo ha sido receptivo de manera sorprendente y positiva Mario Draghi, el presidente del BCE. Reconoció el agotamiento de las políticas económicas actuales y mostró un honda preocupación por el futuro de Europa y la necesidad de estudiar nuevas teorías como la TMM. En este sentido recientemente recibió en el mismo BCE a una de las economistas más relevantes de la TMM, Pavlina Tcherneva.

 En relación con la TMM, los salarios reales y las rentas del trabajo en España se han estancado  en los últimos años. Has comentado que el proyecto neoliberal tuvo como uno de sus principales objetivos la reducción salarial y el debilitamiento del factor trabajo a través de la desregulación y la no intervención estatal, y que al contrario de lo defendido por este, el aumento salarial es un objetivo legítimo en política económica.

 Por otro lado, has comentado que en el actual marco neoliberal se ha generado una clase rentista que va más allá de la teoría laboral del valor de Marx (y su formulación de la apropiación del plusvalor): han conformado un sistema de extracción de rentas sobre todos los que producen (trabajadores, emprendedores) a través de todos los espacios imaginables (suelo, radioeléctrico, medioambiente, etc…). ¿Cómo afecta la configuración del modelo productivo español al factor trabajo?

 Influye y mucho. Déjeme explicarlo. El modelo productivo patrio se sustenta en actividades intensivas en mano de obra –turismo, burbujas, pelotazos, servicios de bajo valor añadido…-. El Ibex 35 genera muy poco valor añadido. Pero además, sorprendentemente, convive con un sector manufacturero patrio exportador extraordinario –nuestras exportaciones no dejan de crecer desde 1994- que, ante la inacción de nuestros gobiernos, empieza a ser asaltado por capital foráneo. Como consecuencia, las decisiones de inversión, de plantilla y de salarios se empiezan a fijar allende nuestras fronteras. Por lo tanto claro que afecta al factor trabajo y mucho. O son actividades de bajo valor añadido, o somos meros ensambladores, y en aquello que realmente somos muy competitivos, empieza el capital extranjero a controlarlo y las decisiones se fijan fuera. Hay otro factor muy preocupante de fondo: en nuestro país el sector privado ha sido siempre incapaz de generar empleo suficiente, mientras las autoridades económicas abandonaron el uso de la política industrial activa. Como señala la economista Mariana Mazzucato en su libro The Entrepreneural State Debunking Public Vs Public Sector Myths, detrás del desarrollo de Internet, biotecnología o el shale gas está el Estado que ha sido la pieza clave en todos los procesos de crecimiento dirigidos por innovación. Y aquí sin política industrial activa.

 Pongamos un ejemplo de contradicción, los consejos y propuestas del Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC). Resulta atrevido que las mismas grandes empresas que han destruido masivamente empleo en los últimos quince años se permitan el lujo de recomendarnos como se puede generar puestos de trabajo en nuestro país. Pero más hilarante todavía son las recomendaciones propuestas. Bien sea por desconocimiento de la realidad, o bien por la defensa de una serie de intereses espurios, su diagnóstico sobre la situación actual de la economía española, así como las recetas necesarias para salir de la misma, son tremendamente deficientes sino falsas.

 La mayoría de las empresas que forman parte del CEC se han internacionalizado, pero no producen bienes exportables, simplemente realizan actividades en los países donde invierten. Esas inversiones se hicieron a precios excesivos, compraron muy caro. Como consecuencia, su retorno financiero es muy bajo, apenas del 2%. Pero además aquellas empresas que sí tienen que ver con la producción de bienes exportables la han externalizado.

 Si profundizamos en el comportamiento de estas empresas, veremos que no han hecho prácticamente nada por cambiar el modelo productivo de nuestro país. Su actividad investigadora es nula, debido en parte a que se trata de grandes oligopolios, sino monopolios. Sólo nueve empresas españolas figuran entre las mil primeras inversoras mundiales en investigación y desarrollo.

 Eso sí, los consejos de administración de las mismas han sido raudos y veloces a la hora de atribuirse mayores remuneraciones. A finales de 2013, la retribución media de un consejero de una empresa Ibex era de 496.000 euros, frente a los 449.000 euros que percibían antes de que la crisis comenzara a mostrar sus primeros efectos. Pero además, los principales órganos de administración de las grandes compañías han seguido el camino opuesto al de las plantillas, no sólo en cuanto a los salarios, sino también en cuanto al número de personas que los componen. Desde 2007, los consejos de administración de las grandes empresas cuentan con una treintena de miembros más, un incremento del 7% en relación con el dato de 2007.

 Y con estos mimbres pretenden dar lecciones sobre cómo resolver y hacer frente al drama del desempleo y de la pobreza en nuestro país. Digámoslo suavemente, son muy atrevidos. Algunas de las ideas propuestas ni las practican ni las practicarán, como aumentar por ejemplo el gasto en I+D. Otras, son un brindis al Sol, como incrementar el tamaño de las empresas y su capacidad para exportar, prueba de que realmente desconocen qué factores idiosincráticos y macroeconómicos determinan tanto la probabilidad de exportar de las empresas manufactureras patrias como la intensidad en las exportaciones.

 En realidad, muchos de los sectores representados en el CEC no están abiertos a la competencia, de manera que el ajuste lo están pagando tanto sus empleados, con salarios menores, como sus clientes, con precios mayores. Predominan antiguos monopolios naturales, básicamente empresas eléctricas, petroleras, y del sector de telecomunicaciones. Junto a ellos, el sector inmobiliario, ligado al BOE, y el bancario, que ni está ni se le espera.

 Pero es sin duda en las recetas ideológicas donde definitivamente se acaban quitando la careta. Resulta que en un contexto donde la inversión productiva privada está prácticamente estancada, a pesar de la reducción del coste financiero y laboral, el Estado debe seguir reduciendo el gasto público. Siguen falseando la realidad. Los males que afligen a la economía española no son consecuencia de la ineficiencia de un sector público sobredimensionado, que exige según ellos continuos ajustes presupuestarios; ni de una baja productividad del factor trabajo, que debe compensarse, siguiendo sus recetas, vía salarios más bajos.

Fuente: https://pixabay.com/es/photos/la-construcci%C3%B3n-de-viviendas-casa-1005491/
Fuente: https://pixabay.com/es/photos/la-construcci%C3%B3n-de-viviendas-casa-1005491/

Durante los últimos años, en el seno de la izquierda política se han sucedido varios debates en los que, de forma más o menos sistemática, se han definido posiciones alrededor de cuestiones como el euro, la renta básica o la posibilidad de un Green New Deal. Sobre la cuestión del euro se han sucedido distintas propuestas que van desde la salida de la Eurozona y la vuelta a la moneda nacional, hasta la conformación de una nueva unión monetaria en Europa o la reforma de la actual Eurozona.

 Sobre esta cuestión has recogido alguno de los resultados contenidos en el estudio de Gasparotti y Kullas 20 years of the Euro: Winners and losers, los cuales demuestran que la unión monetaria ha perjudicado especialmente a los países del sur y ha beneficiado de una forma muy clara a Alemania. Lejos de compartir como explicación de estos resultados un supuesto virtuosismo o buen hacer de países beneficiados con la Unión Monetaria Europea como Alemanía o Países bajos, identificas como principal variable explicativa a los defectos estructurales del modelo de moneda única.

 En cuando el euro es el problema recogías como un planteamiento legítimo la salida del euro por parte de los países del sur: “ Existen cada día más voces que defienden algo muy sencillo: si los países del sur se saliesen del Euro, el crecimiento hipertrófico de la deuda cesaría y la existente podría pagarse sin conflicto, de forma acordada entre países deudores y acreedores, si a éstos, los acreedores, les interesa cobrarla”. En lo referido al caso español, el balance realizado no es positivo:

“El modelo de desarrollo elegido para España fue decidido por las élites europeas en colaboración con las plutocracia patria. Se trata de una hoja de ruta basada en tres pilares. El elemento central del mismo giraba alrededor de la revalorización del suelo, dependiente del ahorro del centro y norte de Europa. En segundo lugar, además de desindustrializarnos, perdimos la propiedad de nuestra industria, y para el capital foráneo nos convertimos en un lugar de mano de obra barata, meros ensambladores (¿han visto los datos de exportaciones e importaciones del sector automovilístico?). Finalmente, y muy ayudados por problemas geopolíticos en nuestros competidores globales, somos un país de camareros y crupieres. Si analizan los datos de empleo desde la reforma laboral de Rajoy no hay nada que celebrar”.

 ¿Qué aspectos considera negativos en la actual eurozona? ¿Cuáles son sus posibilidades de reforma? ¿Qué posibilidades considera que mejorarían la situación de España?

 La Unión Monetaria Europea (UME) es un sistema defectuoso desde sus orígenes. William Mitchell en su libro Eurozone Dystopia Groupt hink and Denial on a Grand Scale, traducido al español, en una excelente versión, por la editorial Lola Books bajo el título La Distopía del Euro: Pensamiento Gregario y Negación de la Realidad, detalla cómo se hizo caso omiso de los informes precedentes (Werner, 1970; MacDougall, 1977) donde se avisaba de la necesidad de una instancia fiscal federal y de los peligros de dejar todo en manos de una Banco Central, como una parte no constituyente del gobierno, y de establecer, en este contexto, unos tipos de cambio fijos entre los estados miembros.

 Siguiendo a Alberto Alonso (2009) en un excelente artículo publicado en 2009 ¿Puede sobrevivir el Euro?, el problema de fondo es Alemania. La característica fundamental de Alemania es que de manera persistente presenta una insuficiencia crónica de demanda, y su objetivo es colocar fuera sus excedentes de producción para alcanzar el pleno empleo (superávits por cuenta corriente), mediante mejoras de su competitividad a través de una disciplinada clase trabajadora. Estos superávits se traducen en déficits para el resto de países, que reciben el ahorro alemán, generándose burbujas financieras y procesos de endeudamiento en los países del sur.

 Al final las burbujas acaban estallando, pero conforme los individuos del sur pagan sus deudas y no contratan nuevas, se debilita la demanda agregada, pero no sobre la producción alemana, sino sobre la propia, y este proceso de desendeudamiento tiene efectos negativos sobre los países del sur. Empiezan a funcionar los estabilizadores automáticos, caen los ingresos fiscales y aumentan los gastos, disparándose el déficit público como respuesta al desendeudamiento privado. Como consecuencia se incrementa la deuda pública.

 Hay un momento en el que los inversores se resisten a comprar esa deuda, pura cuestión de confianza, y desde el norte se impone austeridad fiscal. Se incrementa el descontento social, que a su vez acelera el incremento de los tipos de interés, que a su vez aumenta la deuda sobre el PIB. Se entra en una dinámica perversa acreedor-deudor, que acaba hundiendo al deudor.

 Como Alemania no quiere incurrir en un déficit por cuenta corriente, saludable para el resto, la solución requiere una extinción de la deuda porque ésta inhibe la demanda y lastra el dinamismo de la economía. Cómo se puede extinguir esta deuda en el seno de la UME: quiebra de los deudores, expropiación del patrimonio de los países deudores (privatizaciones), o el default. Su tesis es que si los países del sur saliesen del Euro, el crecimiento hipertrófico de la deuda cesaría y la existente podría pagarse sin conflicto, de forma acordada entre países deudores y acreedores, si a éstos, los acreedores, les interesa cobrarla.

 Bajo un análisis similar, Mitchell plantea tres alternativas para solucionar el caos actual. En primer lugar, el establecimiento de una verdadera federación política y económica, pero las grandes diferencias entre las naciones europeas lo hacen altamente improbable por ahora. En una segunda alternativa, el BCE podría utilizar su capacidad de emisión de moneda para financiar los déficits fiscales de los Estados miembros para que pudieran fomentar el crecimiento y el empleo en sus economías nacionales sin encontrarse con las restricciones que los mercados de bonos privados ejercen en sus gastos. Ya se está haciendo, si bien se opone con contundencia Alemania. Si al final no se optara por ninguna de estas dos opciones, Mitchell, al igual que Alonso, contemplan la opción de la salida del euro, y que puede ser o bien mediante un desmantelamiento ordenado de la moneda y una restauración de la soberanía monetaria individual para cada nación, con el restablecimiento de su propio banco central, o bien una salida unilateral de cada nación.

 He hecho referencia a Mitchell y a Alonso porque anticiparon con suficiente antelación la recesión de balances que padeció España desde 2008 hasta 2014.

Estos análisis se han visto corroborados por un estudio realizado, sorpresivamente, por economistas adscritos a un “thinktank” alemán, sobre lo que ha supuesto el euro para distintos países europeos que forman parte del mismo, tratando de cuantificar cuáles son ganadores y quienes perdedores. Los países analizados son Bélgica, Alemania, Francia, Grecia, Italia, Holanda, Portugal y España. Bajo el sugerente título, 20 years of the Euro: Winners and losers  los economistas Alessandro Gasparotti y Mathias Kullas, del instituto alemán Centre for European Policy, proponen como método de análisis un original procedimiento cuantitativo destinado a la evaluación del impacto de políticas públicas. Concretamente, la pregunta que se hicieron los autores fue la siguiente: ¿cuál sería el PIB per cápita de un país específico de la zona Euro si ese país no hubiera introducido el euro?

 Para responder esta pregunta utilizaron el método de control sintético, procedimiento estadístico que permite cuantificar los efectos de una medida política -en este caso, la introducción del euro- sobre la base de una medida específica -en este caso, el producto interior bruto per cápita. Utilizando el método de control sintético, la tendencia real del PIB per cápita de un país de la zona del euro puede compararse con la tendencia hipotética suponiendo que dicho país no hubiera introducido el euro (denominado escenario contrafactual). El escenario contrafactual se genera extrapolando la evolución del PIB per cápita de otros países que no introdujeron el euro y que en años anteriores presentaban una evolución económica muy similar a la del país de la zona euro considerado (grupo de control).

 Los resultados obtenidos muestran que Alemania es, con mucho, el país que más ha ganado con la introducción del euro: casi 1,9 billones de euros entre 1999 y 2017. Esto equivale a unos 23.000 euros por habitante. Por lo demás, sólo los Países Bajos han obtenido beneficios sustanciales de la introducción del euro. Por el contrario, ha desangrado a los países del sur de Europa, especialmente a Italia, Francia, y Portugal, y, en menor medida, a Bélgica y España.

 En los primeros años después de su introducción, Grecia se benefició enormemente del euro, pero desde 2011 ha sufrido enormes pérdidas. En todos los demás países analizados, el euro ha provocado un descenso de la prosperidad: 3,6 billones de euros en Francia y hasta 4,3 billones de euros en Italia. En Francia, esta cantidad asciende a 56.000 euros per cápita y en Italia a 74.000 euros. España, de 1999 a 2010, se benefició de la introducción del euro. Pero, desde 2011, la adhesión al euro ha dado lugar a una reducción de la prosperidad. Las pérdidas alcanzaron su punto máximo en 2014. Dado que las reducciones anuales de la prosperidad entre 2011 y 2017 fueron superiores a las ganancias anteriores, el saldo global sigue siendo negativo, de 224.000 millones de euros o 5.031 euros per cápita. Estos son los datos, pero habrá que buscar un por qué.

 Es evidente que dentro de la zona del euro, los alemanes han manipulado el sistema para que se adapte a sus intereses, a expensas del resto de países. En junio de 2014, el informe del FMI sobre Alemania, concluía que su posición externa era sustancialmente más fuerte de lo que implicaban los fundamentos de medio plazo y los ajustes de políticas globales deseados. Los enormes superávits externos de Alemania no eran fáciles de entender y reflejaban en realidad una infravaloración de su tipo de cambio efectivo real. El hecho de que Alemania continuara violando el Procedimiento de Desequilibrio Macroeconómico, incorporado en los cambios del Pacto de Estabilidad y Crecimiento -que restringía los superávits en cuenta corriente al 6 por ciento del PIB-, fue porque su tipo de cambio efectivo real era demasiado bajo. Si la zona euro se desintegrara, la nueva moneda teutona se apreciaría entre un 15%-30% para reflejar su fortaleza comercial y permitir así posiciones más competitivas para sus socios europeos.

 La conclusión es que Alemania jugó con sus socios europeos antes de la creación de la Unión Monetaria (a través de la manipulación del tipo de cambio) y siguió haciéndolo después de la introducción del euro. Una vez establecida la Unión Monetaria, Alemania, al darse cuenta de que ya no podía manipular el tipo de cambio, se esforzó por mejorar su competitividad mediante una devaluación interna controlada. Mientras que atornillaba a los trabajadores alemanes, también colocaba a sus socios en una posición difícil. Alemania violó el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en 2003, forzando un cambio de normas, y luego ha estado violando sistemáticamente, desde 2011, los límites de excedente externo, quedando absolutamente impune. Por el contrario, no para de exigir austeridad y devaluación salarial al resto de países, empobreciéndolos de manera sistemática, cuando si estuvieran fuera del euro el mecanismo de ajuste menos traumático sería una depreciación de sus divisas.

Fuente: En pocas palabras (2019): Multimillonarios. Disponible en https://www.netflix.com/ [consulta: 23 de noviembre de 2019]

 En tus consideraciones sobre el New Deal Verde, mantienes que la vinculación de este junto con políticas económicas que persigan el trabajo garantizado pueden superar los cuatro pilares en los que se sustenta el neoliberalismo: 1) el abandono del pleno empleo por objetivos inflacionistas; 2) “el aumento de la globalización de los flujos de personas, capital, y comercio”; 3) un enfoque empresarial que privilegia exclusivamente la maximización del valor para los accionistas sobre la reinversión o el crecimiento económico; y 4) “la búsqueda de mercados laborales flexibles con la disrupción de sindicatos y trabajadores”.   La propuesta de un New Deal Verde ha cogido fuerza en la UE, por ejemplo, en la propuesta realizada por Von der Leyen o en la de Ángela Merkel. Así mismo, algunas formaciones políticas han reivindicado un Green New Deal para España, o cuanto menos, han intentado poner en el debate la cuestión del decrecimiento o la transformación ecológica: desde el new deal verde planteado por Sánchez durante este año hasta la reciente propuesta de Errejón. Mirando hacia el otro continente, en EEUU figuras como Ocasio-Cortez o Bernie Sanders también lo han reivindicado. Al plan de Sanders le has dedicado dos artículos[1] en los que lo has definido como el “más interesante” debido a “la cuantía de dinero que movilizaría”, “por su planteamiento como un instrumento de inversión pública, y por un calendario ambicioso es el plan de lucha contra el cambio climático”.

¿En qué condiciones y bajo qué criterios se debe plantear un New Deal Verde? ¿Qué hace al plan de Sanders sobresalir respecto de las demás propuestas?

 En el actual contexto geoeconómico donde nos movemos y que hemos ido describiendo, surge la necesidad de implementar nuevas medidas de política económica alternativas a la ortodoxia dominante. No se puede volver a repetir los errores cometidos durante la Gran Recesión, y que fueron el resultado de la combinación de diversos factores. Por un lado la exigencia de austeridad fiscal. Por otro, un rescate bancario pagado por los contribuyentes. A ello añadamos la distopía derivada de una devaluación salarial, y su incapacidad para entender las fuerzas deflacionistas actuales.

 La alternativa, la Teoría Monetaria Moderna, pero trasladada a medidas y acciones concretas de política económica –Plan de Trabajo Garantizado y un New Deal Verde. De todos los New Deal Verde que se han ido anunciando, el más interesante por la cuantía de dinero que movilizaría -16 billones de dólares-, por su planteamiento como un instrumento de inversión pública, y por un calendario ambicioso es el plan de lucha contra el cambio climático de Bernie Sanders. Propuestas como las de Ángela Merkel, tan alabadas por los medios de comunicación, resultan grotescas al ser movilizar una cantidad de recursos escasa (40.000 millones de euros es ridículo), y basarse en mecanismos de mercado como un nuevo instrumento de extracción a favor de unos pocos bajo la excusa del cambio climático.  Veamos los rasgos que hacen superior el Plan de Sanders:

i.          Calendario

 Los distintos expertos sobre el cambio climático llevan advirtiendo que si los países quieren limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados en este siglo, deben reducir a la mitad las emisiones mundiales para 2030, volverse neutros en cuanto a las emisiones de carbono para 2050, y luego pasar a ser negativos en cuanto a las emisiones de carbono.

 Mientras que la mayoría de propuestas políticas se han fijado el año 2050 como meta para la neutralidad de carbono, el plan de Sanders también exige una meta intermedia de descarbonizar el transporte y la generación de energía, las dos mayores fuentes de emisiones de Estados Unidos, para 2030, lo que reduciría las emisiones de Estados Unidos en un 71 por ciento. El plan también pide a Estados Unidos que ayude a los países en desarrollo a reducir sus emisiones en un 36 por ciento para 2030.

 Si Sanders llegara al poder, su gobierno tendría menos de 10 años para alcanzar este objetivo. En este momento, el consumo de combustibles fósiles sigue aumentando en la producción de electricidad y en los automóviles, camiones, aviones y barcos. Y Sanders ha descartado la creciente dependencia del gas natural y la energía nuclear para reducir las emisiones.

 No obstante, la campaña cree que puede alcanzar su objetivo para 2030. “El New Deal proporcionó electricidad barata a Estados Unidos a través de esfuerzos como la Administración de Electrificación Rural y las Administraciones Federales de Comercialización de Energía”, dice la propuesta. “Si el gobierno federal fue capaz de electrificar América bajo FDR sin computadoras o sin ninguna de las tecnologías modernas que tenemos disponibles hoy, piensa en lo que podemos hacer hoy.”

ii.         En términos de movilización de recursos públicos, es un New Deal

 Todos los contendientes presidenciales demócratas están de acuerdo en que el gobierno federal necesita invertir mucho más en investigación, desarrollo y despliegue de energía limpia, así como en la creación de resiliencia de la comunidad contra desastres relacionados con el clima, como el clima extremo, el aumento del nivel del mar y los incendios forestales.

 Varios demócratas del 2020 han pedido una inversión de varios billones de dólares, pero en la letra pequeña, estos planes incluyen financiación pública y privada. El plan de Sanders es notablemente diferente porque requiere más dinero que cualquiera de los otros candidatos -16,3 billones de dólares en total- y todo el presupuesto de inversión provendría de dólares federales.

 El plan genera dinero de varias fuentes, incluyendo 6,4 billones de dólares en ingresos por la venta de energía a través de las autoridades de comercialización de energía, 2,3 billones de dólares por impuestos sobre la renta de los nuevos empleos creados bajo el plan, y 1,2 billones de dólares por la reducción de los gastos militares relacionados con la protección de las rutas de transporte de petróleo.

 Ese dinero se gastaría en muchos programas de energía limpia y adaptación al clima:

  • 40.000 millones de dólares para un fondo de resilencia de justicia climática para grupos de escasos recursos como los indígenas americanos, las personas con discapacidades y los ancianos para prepararse para el cambio climático.
  • 200.000 millones de dólares para que el Fondo de las Naciones Unidas para el Clima Verde ayude a otros países a reducir sus emisiones
  • 1,52 billones de dólares para el despliegue de energía renovable y 852.000 millones de dólares para el almacenamiento de energía.
  • 526.000 millones de dólares para una red subterránea de transmisión de energía de corriente continua de alto voltaje.

 La propuesta pretende amortizarse en 15 años. Y según Sanders, el precio es una ganga en comparación con la trayectoria climática de siempre. “Los economistas estiman que si no tomamos medidas, perderemos 34,5 billones de dólares en actividad económica para finales de siglo”, según el plan.

iii.        Voluntad Política

 Además del calendario y de los recursos necesarios hace falta una tremenda voluntad política. Sanders está más dispuesto que la mayoría a luchar con la industria de los combustibles fósiles.

En el último debate presidencial demócrata, los contendientes mostraron su disposición a ubicar y señalar a la industria de los combustibles fósiles como el adversario. Es un gran cambio desde que el presidente Obama se jactó del crecimiento masivo de fracturas hidráulicas por petróleo y gas durante su mandato y se jactó de los bajos precios de la gasolina durante un discurso sobre el Estado de la Unión.

 Pero incluso entre los contendientes dispuestos a combatir a los productores de carbón, petróleo y gas natural, Sanders ha adoptado la posición más agresiva: ordenaría a su Departamento de Justicia que persiga el procesamiento penal de las compañías de combustibles fósiles.

 “Han evadido impuestos, profanado tierras tribales, explotado a los trabajadores y envenenado a las comunidades”, dice su propuesta. “El presidente Bernie Sanders se asegurará de que su Departamento de Justicia y la Comisión de Valores y Bolsa investiguen a estas compañías y entablen demandas, tanto penales como civiles, por cualquier delito, tal como lo hizo el gobierno federal con la industria tabacalera en la década de 1980”.

 Esto se suma a los llamamientos de Sanders para que se inicie un litigio civil, se aumenten las multas por contaminación, se aumenten los impuestos a los emisores y se exija a los productores de combustibles fósiles que paguen bonos de riesgo de desastres.

 Mientras que una pelea con carbón, petróleo y gas natural puede encender su base, Sanders se prepara para una colisión con un enemigo rico y poderoso. Los productores de combustibles fósiles tienen una red masiva de grupos de reflexión, grupos de presión y abogados que desde hace mucho tiempo han frustrado las ambiciones del cambio climático, y con su propia existencia en juego, es probable que luchen más que nunca con demandas, campañas de mensajería y presión política.

iv.        Lucha contra el cambio climático y Trabajo Garantizado

 Sanders afirma audazmente que su New Deal Verde “pondrá fin al desempleo” basado en el número de trabajadores que requerirá, 20 millones de empleos. Actualmente, aproximadamente 6 millones de estadounidenses están desempleados.

 Estos puestos de trabajo están estrechamente vinculados a la creación de la infraestructura verde necesaria para alcanzar el 100 por ciento de energía renovable para la electricidad y el transporte y la reducción total de las emisiones de carbono. El plan enumera los empleos en:

–           Industria, para construir coches y barcos energéticamente eficientes

–           Retroadaptación de eficiencia energética en los hogares

–           Plantas de energía renovable para ampliar la energía eólica y solar

–           Agricultura sostenible

–           Ingeniería, investigación y desarrollo

 El plan requiere una nueva versión del Cuerpo Civil de Conservación, un programa de obras públicas de la era de Franklin D. Roosevelt que pone a jóvenes desempleados en la Gran Depresión a trabajar en el manejo de bosques, el control de inundaciones, proyectos de conservación y el desarrollo de parques estatales y nacionales, bosques y sitios históricos.

 También asigna 1,3 billones de dólares para que los trabajadores que actualmente trabajan en las industrias intensivas en combustibles fósiles y carbono encuentren trabajo con grandes beneficios sociales y un salario digno.

 Si bien hay mucha investigación que demuestra que las inversiones en infraestructura ciertamente impulsarían la economía y aumentarían los puestos de trabajo -especialmente una inversión tan grande como la que propone Sanders-, los impactos reales a largo plazo de los niveles de demanda laboral son más difíciles de proyectar, según un estudio realizado en 2014 por el Economic Policy Institute. Además, las promesas de empleo con propuestas de economía verde a menudo se encuentran con barreras cuando se trata de la composición de la mano de obra. Un estudio del Instituto Brookings de 2019 encontró que la fuerza laboral de la economía de energía limpia es actualmente “mayor, dominada por trabajadores varones, y carece de diversidad racial cuando se compara con todas las ocupaciones a nivel nacional”.

 El plan Sanders busca abordar este problema mediante la capacitación laboral y la contratación local, y a través de inversiones dirigidas específicamente a grupos sub-representados, como el apoyo a las empresas propiedad de mujeres, las mujeres agricultoras, así como a las comunidades de bajos ingresos y desfavorecidas.

v.         Momento oportuno: el cambio climático es una emergencia.

 El creciente movimiento de activistas contra el cambio climático quiere que el mundo responda a la creciente ola de desastres climáticos y meteorológicos extremos de la misma manera que lo haría con otra Gran Depresión o incluso con una guerra, como si fuera una emergencia. Todos ellos, tienen un aliado en Sanders.

 En julio, Sanders y Reps., Alexandria Ocasio-Cortez (D-NY) y Earl Blumenauer (D-OR) presentaron una resolución conjunta en la que piden a Estados Unidos que se una a otros 16 países y cientos de gobiernos locales para declarar una “emergencia climática”.

 El Green New Deal de Sanders reitera este S.O.S, diciendo que la magnitud del problema requiere la “movilización de recursos realizada durante el New Deal y la Segunda Guerra Mundial”.

 Este empuje para reformular radicalmente la forma en que los estadounidenses abordan el cambio climático se basa en gran medida en el estancamiento político. La política climática se ha convertido en un juego de suma cero en Washington, donde los líderes republicanos han hecho de ella su plataforma política para bloquear cualquier política climática, incremental o audaz.

 El New Deal de Sanders es la única manera de que todo esto funcione: usted desarrolla una visión de la política que pone a la gente común en el centro y le da un interés tangible en el futuro del país, una parte de su enorme riqueza, y un papel que desempeñar en su mayor propósito. Luego, organice a la gente en torno a esa visión y exíjala de los representantes electos. Si los representantes electos no presionan por ello, asegúrese de que sean  derrotados.

 Sanders no es ciertamente el primero en utilizar el lenguaje de las emergencias nacionales en torno al clima. Pero este plan encaja cómodamente dentro de su empuje por una revolución política para combatir todo, desde la industria del cuidado de la salud hasta la industria de los combustibles fósiles.

 Has comentado que todas aquellas propuestas que desafíen minimamente el sistema de gobernanza neoliberal serán tildadas de populistas por parte de los dispositivos del poder. Me gustaría que nos comentases la contraposición entre dos de las propuestas que han sido más criticadas: la Renta Básica Universal y el Trabajo Garantizado[1]. Encuadrando el problema en las tesis de James Montier y Philip Pikington defendidas en Six Impossible Things Before Breakfast, y  The Deep Causes of Secular Stagnation and the Rise of Populism, comentas que si la RBU no revierte los cuatro pilares fundamentales del neoliberalismo arriba mencionados, esta se queda como “una propuesta meramente cosmética para que todo continúe igual: salarios miserables, empleo precario, jóvenes sin futuro… En definitiva, supone la aceptación y consolidación de posiblemente el mayor proceso neo-feudal de acumulación y adquisición de riquezas por todo el globo en favor de unos pocos de la historia”.

 ¿De qué manera se contraponen ambas propuesta? ¿Puede compatibilizarse un ingreso universal por el hecho de ser ciudadano con un plan para el trabajo garantizado?

 La economía global se encuentra exactamente en una situación parecida a 2006-2008. Occidente solo sabe crecer vía inflaciones de activos, alimentada por una deuda total que no para de crecer; la inversión productiva ni está ni se le espera; los salarios no aumentan; la productividad de los factores continúa cayendo; el sistema bancario mundial es profundamente frágil; y la inestabilidad financiera elevada. La mayoría de las economías desarrolladas se han vaciado, mantienen enormes déficits comerciales, y todo lo que producen son trabajadores desempleados y ciudadanos insatisfechos. Como resultado, se ha producido un aumento de la pobreza, y el mayor proceso de acumulación y adquisición de riquezas por todo el globo en favor de unos pocos.

 La solución óptima pasa por revertir cada una de ellos 4 pilares básicos del Neoliberalismo que describimos al principio. La pregunta es cómo. Se requiere una combinación de políticas económicas de medio y largo plazo; y la implementación de ciertas políticas transitorias que permitan corregir los efectos más negativos de las políticas actuales –marginalidad, exclusión, y pobreza- hasta que se alcance los objetivos de medio y largo plazo.

 En primer lugar debemos recuperar el objetivo de pleno empleo, asumido durante la edad de oro del capitalismo y abandonado a su suerte tras la puesta en marcha de la agenda neoliberal (Consenso de Washington). Para ello es fundamental entender el concepto de soberanía monetaria, la base de la Teoría Monetaria Moderna, detrás de la cual se encuentran economistas postkeynesianos estadounidenses, británicos, australianos, nórdicos, españoles, italianos… Y el instrumento básico vinculado a la Teoría Monetaria Moderna es el trabajo garantizado (0% desempleo).

 Por todo ello yo soy partidario del trabajo garantizado frente a la renta básica universal.  Solo emplearía la renta básica universal como instrumento transitorio. Frente a los talibanes defensores de la renta básica universal, si solo aplicamos la misma sin desmontar la actual gobernanza dominante con sus cuatro pilares básicos, no resolveríamos nada. Todo lo contrario. Los salarios continuarían cayendo, la renta y riqueza agudizaría su concentración en pocas manos, y los servicios públicos serían completamente privatizados. En definitiva, seríamos esclavos del 1% más rico. Acabaríamos en los “Juegos del Hambre”.

 En una sociedad segmentada, con fuerte precarización y con una distribución desigual del empleo, la propiedad y las rentas, se debe reafirmar el derecho universal a una vida digna, el derecho ciudadano a unos bienes y unas rentas suficientes para vivir. Por lo tanto, serían necesarias unas rentas sociales o básicas para todas las personas sin recursos, para evitar la exclusión, la pobreza y la vulnerabilidad social. Una renta básica universal, como elemento de transición al pleno empleo, sería muy útil.

En una sociedad segmentada, con fuerte precarización y con una distribución desigual del empleo, la propiedad y las rentas, se debe reafirmar el derecho universal a una vida digna, el derecho ciudadano a unos bienes y unas rentas suficientes para vivir”

Fuente: https://pixabay.com/es/photos/le%C3%B3n-congreso-diputados-cortes-1120098/

Para acabar con la entrevista, quiero preguntarte sobre los programas económicos de los principales partidos políticos en España. ¿Cómo clasifica las posiciones del PP y C´s?

 Adoptan las posiciones propias de la ortodoxia dominante, es decir, tratar de afectar a la demanda vía políticas de oferta, y usar la política monetaria para hacer frente a la inflación. Asumen el marco actual de la UE, que necesita ser reformado, a pesar de que es perjudicial para nuestro país. No proponen un cambio de modelo productivo y sus propuestas estrellas de rebajas de impuestos sobretodo benefician a los que más tienen. Están vaciando el estado de bienestar o lo poco que queda. Lo único que saben hacer es generar burbujas y nada más.

 Carlos Prieto se preguntaba, a través de los argumentos de Emmanuel Rodríguez y Guillermo Fernández-Vázquez, si los giros discursivos hacia el populismo de derechas habían obrerizado el voto de Vox. Parece obvio, que si bien Abascal ha incorporado una retórica social, esta se ha disociado de la propuesta económica liberal de su partido. Por ejemplo, mientras que en el Frente Nacional de Marine Le Pen, durante las presidenciales en 2017, aparecieron propuestas de justicia social en lo referido a la política fiscal, la seguridad social o el aumento salarial, en Vox Rocío Monasterio defiende la privatización parcial del sistema público de pensiones.

 En contraposición con los “social-identitarios” herederos del conservadurismo europeo, de origen reaccionario y relativamente entroncado con la justicia social, Clara Ramas identificó a Vox con la línea política de un “neoliberalismo autoritario” heredero del neoconservadurismo americano. Tú tildaste la irrupción de este partido como el viaje desde un totalitarismo invertido hacia un “totalitarismo a secas”. ¿Cúales son sus consideraciones sobre el programa económico de Vox?

 Su programa presenta una ventaja, su claridad. El problema es que sus propuestas son distópicas, implican privatizar todo. Su modelo es el sistema agotado pinochetista de Chile, que los propios chilenos quieren abandonar. Sus propuestas son las del Tea Party estadounidense, propias de los anarco-capitalistas.

 En lo referido a las propuestas del bloque progresista: ¿Cómo caracterizarías las propuestas de política económica de sus principales partidos? ¿Qué programa consideras más avanzado? ¿Que elementos echa en falta? ¿Con cuáles discrepas?

 El PSOE presenta un programa típico de la socialdemocracia europea, tendente a reducir la pobreza mediante redistribución, aderezado siempre con elementos social-liberales, al asumir sus economistas la ortodoxia dominante. Pero adolece de ambición, se debe luchar por hacer desaparecer completamente la pobreza, de manera que el sistema impositivo no solo sirva para redistribuir sino también para cambiar el modelo productivo. Su propuesta de New Deal verde no es tal, al apoyarse la presencia empresarial, cuando debe ser al revés, una política pública con presupuesto potente, a poder ser paneuropeo, y a continuación que se vayan subiendo al carro las empresas que lo deseen y acepten estrictamente lo que dicho New Deal supone. Deberían leer el New Deal de Frank Delano Roosvelt, y a Mariana Mazzucato y el libro que antes hemos citado.

 El programa de Unidas-Podemos es más ambicioso y estrictamente socialdemócrata, planteando un New Deal más claro. Sin embargo, debería complementarse con una reforma fiscal que cambiara el modelo económico rentista en favor de un nuevo modelo productivo. Unidas Podemos, a diferencia del PSOE, en su programa no defiende pasar del actual déficit presupuestario alrededor del del 3% del PIB a un equilibrio en los siguientes 4 años, porque sabe que ello, en un contexto de posibles déficit por cuenta corriente, suele acabar en desahorro privado descomunal y crisis económica.

 En relación con este 10N has planteado esta repetición electoral como la desnaturalización de los resultados del 28 de abril por parte de las élites económicas, y has descrito el papel de Sánchez como el de quién aparentaba “encarnar una nueva visión dentro de una socialdemocracia europea” pero ha acabado entregándose a la “nueva tecnocracia” demoscópica. En un artículo en el que comentabas las posiciones del PSOE y UP durante las negociaciones fracasadas, decías que “Se está perdiendo un tiempo precioso especialmente en un entorno único, donde aquello que socialmente es justo, económicamente es sin duda más eficiente”.

 El 12 de noviembre se anunció un preacuerdo para un gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos, sólo dos días después de unas elecciones en las que VOX irrumpió con 52 diputados, y en las que el bloque político reaccionario se rearmaba moralmente. Parece que este primer paso de Sánchez hacia el entendimiento con UP puede iniciar un gobierno progresista capaz de desafiar el conjunto de prácticas hegemónicas sedimentadas por el neoliberalismo, así como el sentido común  instaurado por este.

 ¿Cómo valoras este primer paso? ¿Crees que este hipotético gobierno asumirá que lo socialmente justo puede ligarse con lo económicamente eficiente? ¿Cuáles consideras que son los principales problemas a los que se debe enfrentar un hipotético gobierno? 

 El primer paso es positivo aunque llega tarde. Además de disponer de 10 diputados menos, debido a los cálculos electorales no cumplidos de Sánchez, se ha permitido por un lado un fortalecimiento de las posiciones más conservadoras defendidas por VOX. Por otro, las presiones de los grupos mediáticos para que desencarrile son ahora todavía mayores que en Abril.

 Se necesita para impulsar una agenda económica transformadora de nuestro país, además de las propuestas antes mencionadas, dos premisas básicas. Primera, que no haya restricción fiscal. Segunda, que el BCE continúe financiando en el mercado secundario al Tesoro español. Si hay una crisis sistémica global, derivada del pinchazo de la burbuja de deuda del sector empresarial no financiero, y el BCE abandona la actual expansión cuantitativa, y se exigieran ajustes presupuestarios, entraríamos en una recesión similar a 2008: la segunda fase de la Gran Recesión.


[1]  Los artículos a los que nos referimos son: ¿New Deal Verde? Sí, pero como el de Bernie Sanders (I) y ¿New Deal Verde? Sí, pero como el de Bernie Sanders (II).

[2] Laborda dedicó una serie de 4 artículos para analizar la propuesta de Trabajo y vincularla a una serie de condiciones para su aplicación: La propuesta de Trabajo Garantizado: encuadrando el problema (I), La propuesta de Trabajo Garantizado: marco conceptual y objetivos (II), Frente al desempleo, los beneficios del Trabajo Garantizado (III), y “El Trabajo Garantizado como elección política (IV)”.


SOBRE EL AUTOR

Nicolás Filgueiras González. Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración por la  Universidad de Santiago de Compostela. Escribe sobre diversos temas, pero se interesa especialmente por el campo de la teoría política.

0 comments on “Juan Laborda: “Hemos de abandonar los pilares básicos del neoliberalismo”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: