Entrevista a Myriam Barros Grosso, presidenta de “Las Kellys”

Myriam Barros es presidenta de “Las Kellys”, una Asociación de camareras de piso surgida a nivel estatal para visibilizar la problemática de las mujeres empleadas en este sector, marcado por la precarización de un trabajo “tradicionalmente femenino” y mal remunerado.  “Las Kellys” empiezan a organizarse en el año 2014 a través de las redes sociales. En 2015 crean los primeros grupos territoriales, y en 2016 constituyen de manera oficial la Asociación, que desde entonces no ha dejado de luchar por unas condiciones de trabajo dignas.

Su presidenta ha llevado sus reivindicaciones al Congreso, al Senado, a la Moncloa, e incluso al Parlamento Europeo. Actualmente, Myriam dá el paso a la política presentándose al Congreso de los Diputados por Podemos.

De la invisibilidad a la visibilidad. De lo individual a lo colectivo. Un proceso de empoderamiento que no viene atravesado de pocos obstáculos. Me gustaría preguntarte por las barreras que han ido apareciendo en el camino, incluso antes de la propia creación de la asociación Las Kellys.

En realidad, nosotras creamos la asociación porque la primera barrera que nos encontramos fue que cuando nos empezamos a organizar y los sindicatos mayoritarios vieron que estábamos cogiendo fuerza, intentaron adueñarse del movimiento. Hay que decir que los sindicatos mayoritarios, casi todos los sindicatos realmente, las directivas, están constituidas por hombres. La mayoría de las veces son hombres que toman decisiones para el trabajo de las mujeres. Nosotras no estábamos de acuerdo con esto, aparte de que tomaban muchísimas decisiones a la hora de firmar convenios sin contar con nosotras.

Nosotras no estábamos. También porque no queríamos. Nunca habíamos participado en los comités de empresas. Entonces cuando se iban a firmar los convenios, los que los firmaban eran hombres que no tenían nada que ver con el departamento de pisos, por lo que no sabían cuáles eran nuestras necesidades. Nos cansamos, decidimos organizarnos, representarnos a nosotras mismas, y el mayor obstáculo fue ese, que nos vimos amenazadas por ellos, que se querían apropiar del movimiento.

¿Y qué hay de las manos que os han ayudado a coger impulso?, ¿cuáles han sido los principales apoyos en vuestra lucha?, ¿habéis recibido apoyo desde el feminismo institucional o colectivos ajenos a las instituciones?

Sí. Ha habido muchísimos colectivos sociales que nos han ayudado. Desde los pensionistas, los Yayoflautas, Pan y Rosas en las grandes ciudades como Madrid y Barcelona, sindicatos minoritarios… Un montón de colectivos. También todos los partidos de izquierda, gente particular que nos ha apoyado muchísimo… La verdad es que hemos despertado muchísima simpatía en la gente y no sé, quizás también por ser mujeres y dar ese paso de, ante todos los obstáculos que había, pues empoderarse y decir que aquí estamos, que vamos a pelearlo. Creo que esto causó muchísima simpatía en el público en general.

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Foto: Twitter de Myriam Barros @myriambarrosgro

¿Por qué se trata de un trabajo tan mal remunerado? ¿Cómo se relaciona esto con la feminización de la pobreza?

A lo largo de la historia y desgraciadamente en la sociedad en la que vivimos, la mujer es la que se tiene que encargar de los cuidados y de la limpieza. Estamos así y tenemos que pelear muchísimo para que eso no sea así. Realmente, el nuestro es un colectivo totalmente feminizado, te diría que el 90%. Y es un colectivo muy vulnerable porque el empresario se cuida muy bien de coger personas que sean vulnerables. Te voy a poner un ejemplo. Normalmente cogen madres solteras, extranjeras, que no hablen el idioma, que sea la única persona que trabaje en la familia. Esto ya te lo preguntan en la entrevista de trabajo. Para luego poder abusar de ti, porque saben perfectamente que tú no te vas a quejar. Luego tenemos muchísimas mujeres monoparentales que después de una jornada maratoniana, estamos hablando de limpiar a lo mejor 30 habitaciones con sus 30 baños, y en cada habitación mínimo hay dos camas, pues luego tienen que llegar a su casa, atender a su familia, encargarse de las personas dependientes si las tiene, de las personas menores si las tiene, también de la limpieza de su casa, y la verdad es que están agotadas. Ya no físicamente, sino psicológicamente. Hablamos de mujeres que tienen unos cuadros muy preocupantes, la verdad.

“COGEN A MADRES SOLTERAS, QUE SEAN LA ÚNICA PERSONA QUE TRABAJE EN LA FAMILIA, PARA LUEGO PODER ABUSAR DE TI PORQUE SABEN QUE NO TE VAS A QUEJAR”

Un pie en la calle y otro en las instituciones. Myriam Barros decide dar un paso más y pasa a formar parte de la lista electoral de Podemos para el Congreso de los Diputados. ¿Qué es lo que te motiva para dar el paso?

Realmente yo soy una persona que siempre ha estado en movimientos sociales, he participado en el 15-M, movimientos feministas, en muchos movimientos sociales aquí en Canarias. Mi afán es el de cambiar las cosas, intentar crear una sociedad mejor. Yo tengo hijas en edad de adolescencia y la verdad es que lo que veo, no me gusta, y no quiero que esto sea lo que ellas hereden. Tengo que poner mi grano de arena para poder cambiarlo. Pero no solamente en la política, sino en todos los sentidos de la vida.

El trabajo doméstico, cuando se hace el Estatuto de los Trabajadores en los años 80, por ejemplo, no se recoge como un empleo, algo que deja desprotegidas a muchísimas mujeres ¿De qué manera se pueden resolver desde las instituciones los problemas a los que os veis expuestas las Kellys?

Nosotras lo que hemos hecho durante estos tres años es elaborar propuestas que hemos presentado a todos los partidos políticos para precisamente eso, para la modificación del Estatuto de los Trabajadores. Estamos pidiendo específicamente que se modifique el artículo 42.1. Lo que nos gustaría es que se prohibiera la externalización de la actividad principal de una empresa. Si un hotel vende habitaciones limpias necesita camareras de piso. Sin nosotras no habría producto que vender. Esto no se puede externalizar. Lo que nos están ofreciendo es igualar las condiciones, que sí se pueda externalizar pero que los empresarios tengan que cumplir las mismas condiciones externalizando que si estuvieran contratadas por el hotel. No es lo que nosotras queremos, pero es un paso más. Y desde luego no es el único aspecto que hay que modificar del Estatuto de los Trabajadores, sino que hay que modificar muchísimos más. La situación en el país ha cambiado, las relaciones laborales han cambiado y el Estatuto tiene que cambiar, al igual que tienen que cambiar muchísimos otros documentos en este país, como la Constitución española, por ejemplo.

Acabáis de recibir el premio “DO TO Award Human Rights in Tourism 2019”. En un lugar como las islas, que se alimentan tanto del turismo, ¿Crees que existe un problema en la orientación de las políticas por influencia de este factor en lo que tiene que ver con medidas que ponen en el centro al turista, por tanto, de alguna manera al beneficio empresarial, privado, más que a las personas, a la propia población?

Totalmente, por supuesto. En las islas tenemos un caciquismo total. Hay 4 o 5 personas con mucho dinero que no están en política pero que al ser las que tienen el dinero manejan las islas. Esto es así y se tiene que acabar. Antes me preguntabas la motivación para presentarme a la política. Pues quizás esta sea otra de ellas: acabar con el caciquismo que impera en las islas y que está haciendo que el dinero que entra en las islas, no se queda en las islas. Los propietarios de muchísimos hoteles, o de la mayoría, ni siquiera viven aquí. Ese dinero no se queda aquí. Se va para las Bahamas, para el Caribe, para otros sitios. Estamos hablando de que Canarias, si no recuerdo mal, es la segunda provincia de España con mayor índice de paro. Esto es algo que no se entiende. En unas islas donde el año pasado entraron 87 millones de turistas, un 12% más que el año anterior, que tengamos una de las mayores tasas de desempleo del país es totalmente incomprensible para cualquiera. No hay que ser un experto para darse cuenta de ello.

¿Y qué hay de Galicia?, ¿os consta que hay gente interesada en unirse a este movimiento?

Nos han llamado muchísimas veces, sobre todo en la época de verano, de la zona de Sanxenxo, Portonovo, toda esta zona. Y a ver, yo he vivido muchísimos años en Galicia y todos sabemos que en la época de verano la situación es terrible. La gente trabaja sin librar, más de 12 horas al día, para cobrar a veces 1000 euros al mes si tienes suerte, sin vacaciones y sin nada. Esto lo he vivido yo hace 20 años y esto sigue pasando en Galicia. Pero no solamente en la hostelería, sino en todos los trabajos. Creo que, en Galicia, en materia de lo laboral, hay que meter mano profundamente, porque es una tierra muy rica donde puede haber muchísimo trabajo y se está dejando escapar.

SOBRE A AUTORA

Andrea Obenza Pérez, estudante de Ciencias Políticas e da Administración (USC) e de Socioloxía (UNED). Actualmente é coordinadora de proxectos na Asociación xuvenil ‘Arousa moza’ e activista en ‘Fridays for Future Galicia’. Forma parte da Secretaría de Feminismos Interseccional e LGTBI de Podemos Galicia.

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