Entrevista a Clara Ramas San Miguel

Clara Ramas San Miguel nos dedicó un poco de su tiempo para hablarnos sobre Fetiche y mistificación capitalistas. La crítica de la economía política en Marx (Siglo XXI, 2018). La última obra de Ramas no sólo arroja una lectura renovadora de la crítica de la economía política de Marx, sino que constituye uno de los ensayos que mejor dilucida el capitalismo y la modernidad.

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Clara Ramas San Miguel (Madrid, 1986) es doctora europea en filosofía por la UCM e investigadora en proyectos nacionales e internacionales en la UCM y la UAM. Trabaja actualmente con un contrato de postdoctoral en la UCV tras haber sido Premio extraordinario de Licenciatura en Filosofía (2009) y de Doctorado (2016). Escribe en CTXT y es Miembro del consejo editorial de la revista, además, investiga múltiples líneas temáticas que van desde las formas políticas contemporáneas, a la filosofía política o las últimas recepciones de Marx.

Quedamos con Clara Ramas en el salón del Hotel Araguaney la mañana del catorce de noviembre para preguntarle acerca de la actualidad política y social. Durante la entrevista, expuso su visión acerca de la reorganización política de la derecha española y europea, así como su reciente propuesta de patriotismo democrático. Como no podía ser de otra manera, aprovechamos la ocasión para preguntarle sobre su libro “fetichismo y mistificación capitalistas. La crítica de la economía política” publicado este año por Siglo XXI.

El libro de Clara Ramas nace de su tesis doctoral “Hacia una teoría de la apariencia: fetichismo y mistificación en la crítica de la economía política de Marx” (Madrid, 2015), en la cual reconstruye una visión de la crítica de la economía política de Marx que pone de manifiesto la centralidad de los conceptos de “fetichismo” y “apariencia”. Trabajó en Alemania durante la elaboración de su tesis con uno de los principales referentes de la “nueva lectura de Marx”, Michael Heinrich, quién explica en la introducción del libro como el proyecto de Clara pasó de causarle un recelo inicial a mostrarse como una importante contribución tanto a la investigación del fetichismo como a la de la concepción del materialismo en Marx.

El ensayo de Clara no sólo explica la centralidad de ambos términos, sino que sitúa la obra del Marx maduro en un sitio completamente distinto al asignado por sus posteriores tradiciones interpretativas. Este nuevo sitio es realmente importante, ya que le asigna a Marx la crítica de la economía política como la crítica a la auto-comprensión de la sociedad moderna, y el concepto de “realidad” como una problemática (de carácter indirecto en él) que debe ser respondida desde la comprensión de las formas de conciencia como formas de apariencia necesarias. El nuevo sitio de Marx es el de un teórico de las formas que tiene una posición filosófica (materialista y crítica) que va más allá de la asignada por el materialismo dialéctico  o histórico del marxismo tradicional.

Con el propósito de entender mejor el nuevo sitio concedido a Marx, le hemos preguntado cuáles han sido las aportaciones de la  “nueva lectura de Marx”, en qué consiste eso del “fetichismo” y la “mistificación”, y por que se han compartido presupuestos a la hora de entender la teoría del valor y del plusvalor de Marx tanto en sus detractores como en sus defensores. Ella nos ha respondido con mucho entusiasmo y elocuencia.

Has dedicado buena parte de tu labor investigadora al estudio de la obra de Marx, contribuyendo y renovando diversos debates dados entre sus tradiciones interpretativas. ¿De qué modo influye en tu pensamiento la “nueva lectura de Marx”? ¿Cuáles son sus principales aportaciones? ¿En qué momento está la recepción de la nueva lectura en España?

Considero que la tradición de la nueva lectura de Marx es la más interesante que hay porque consigue dos cosas, que son complementarias: por un lado liberar a Marx de un cierto corsé que había sido la tradición interpretativa del marxismo más ortodoxo, el cual elimina muchas de las potencialidades más interesantes de Marx, y por otra parte, explorar una riqueza filosófica, una potencia filosófica muy grande en Marx que le hace alinearse con la tradición fuerte de la filosofía alemana. Me refiero a todas las partes que en la lectura más tradicional de Marx habían quedado opacadas, o se había tendido menos a ellas: el concepto de fetichismo, la noción de la forma valor, la idea de abstracción real… En fin, son todas nociones filosóficas bastante duras pero creo que reúnen buena parte del potencial de Marx y de lo que se trata, en mi opinión, es de crear una teoría crítica del proceso total de socialización o de constitución de lo social en el capitalismo.

En España es una línea que creo que poco a poco se va introduciendo con bastante fuerza. Yo he trabajado sobre todo con Michael Heinrich, que es uno de los representantes más importantes de esta escuela, actualmente en Alemania. Ahora mismo Heinrich está dedicado de lleno a una gran biografía sobre Marx que es una historia intelectual de su pensamiento, ha aparecido en Inglés y en Portugués, y va a aparecer próximamente en España, donde ya están las editoriales en preparación. Esta aportación va a ser importante junto a algunas de las obras de Heinrich traducidas al castellano. Otros autores de la generación anterior, como Backhaus o Reichelt, que yo sepa, no hay nada que pueda leerse de ellos en castellano, pero bueno, hay algunos investigadores en España que estamos con ello y seguiremos…

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En fetiche y mistificación capitalistas. La crítica de la economía política de Marx pones de manifiesto la centralidad de estos dos conceptos en Marx. ¿Dónde se sitúan ambos conceptos en su obra? ¿Qué fenómenos designan? ¿Cuál ha sido su lugar en las tradiciones interpretativas de Marx?

Como he dicho, en las tradiciones interpretativas el lugar de ambos conceptos ha sido prácticamente nulo. Ha habido autores como György Lukács, que ha dedicado atención a la noción de fetichismo, pero siempre visto como el apartado del fetichismo de la mercancía en el capítulo primero. Lo que no ha solido ser tan estudiado es como la idea de fetiche y mistificación recorren y articulan toda la crítica de la economía política de Marx.

El fetichismo de la mercancía es la parte más conocida. Tiene que ver con esto de que lo que es una propiedad de las relaciones sociales entre personas, que es su trabajo social como magnitud social, se refleja o aparece reflejada como propiedad cósica de la mercancía, es decir, como valor. Hablamos de fetiche porque un objeto inerte parece que toma vida al encarnar las relaciones sociales que tiene detrás, lo que es una relación social aparece como propiedad de una cosa, y esto, como digo, se plasma principalmente en la mercancía. Pero lo que no es tan conocido es que Marx utiliza esta lógica de intentar detectar esa forma de fetiche, encontrándolo en otros fenómenos.

Yo detecto que sobre esto no hay una escuela establecida porque no es algo que Marx haya tipificado en apartados separados, pero sí que habla en muchas ocasiones del dinero, de la forma del dinero, el fetiche del dinero como la consumación del fetichismo de la mercancía, es decir, la cristalización de la forma valor como abstracción real, como trabajo social abstracto cosificado en un objeto, consumado en la forma del dinero. Luego, en el Capital, tengo una polémica con mi maestro, Heinrich, porque él lo lee de otra manera, pero yo creo que en los capítulos donde Marx habla de la formación del plusvalor y en la crítica que hace a otros autores en teorías del plusvalor está la idea de capital, de fetiche del capital. Fetichismo del capital como relaciones de la potencia productiva del trabajo social que se cristalizan o se cosifican en lo que se percibe que es capital, un ente mágico que se multiplica y tiene una potencia productiva que en realidad es del trabajo. El capital como generador de riqueza, digamos que cosifica o absorbe lo que es la generación de valor que está en el trabajo. Entonces, mercancía, dinero y capital son las tres formas de fetiche.

La mistificación tiene que ver con que una categoría económica aparezca invertida y oculte, digamos, la relación económica real. Que aparezca con una forma de apariencia, de manifestación, que no deja ver cual es la relación efectiva que tiene detrás, y el paradigma de esta forma lo encuentro en el capítulo del salario: cuando parece que se está pagando el precio del trabajo, pero realidad lo que se está pagando es el valor de la fuerza de trabajo. Este mismo oscurecimiento o imposición de una forma de apariencia que tapa la relación real aparece a lo largo de todas las formas en el libro tres, cuando investiga las formas derivadas que toma el plusvalor, Marx dice: vale, Ricardo ha descubierto el plusvalor, pero sólo yo he podido explicar cómo el plusvalor luego se reparte socialmente. Parte de ello retribuye a la fuerza de trabajo con el salario, parte de ello es apropiado por el capitalista con la ganancia, parte de ello es el interés del dinero que tiene que ver con la ganancia, y parte de ello es apropiado por la clase de los capitalistas terratenientes que poseen la tierra. Estas formas fragmentadas de plusvalor, dice Marx, todas remiten al corazón único del plusvalor que es evidentemente, la producción de trabajo. Entonces, salario, ganancia o interés, y renta del suelo serían las tres formas de mistificación, y  están sobre todo a todo lo largo del libro tercero.

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En el apartado sobre la fórmula trinitaria, citas un fragmento de Heinrich que dice: La “economía política marxista” se constituyó alrededor de una teoría del valor-trabajo fuertemente simplificada y una teoría de la explotación similar a la de los ricardianos de izquierdas en los años 1830. Durante el libro constatas que tanto partidarios como detractores de Marx no detectan las tareas teóricas del mismo. ¿Cuáles han sido los errores que nos llevan a que teóricos tan distintos como Schumpeter o Foucault asemejen la teoría del plusvalor de Marx a Ricardo o que Diego Guerrero y Böhm-Bawerk compartan presupuestos para interpretar la teoría del valor de Marx?

Sí, digamos que aquí ha faltado mucha finura teórica, mucho esfuerzo conceptual. Marx es un filósofo, un metafísico en el sentido fuerte, y las categorías filosóficas que está utilizando en el capital tienen que ver con la tradición filosófica alemana, por ejemplo, con la ciencia de la lógica de Hegel. Es decir, se requiere un esfuerzo conceptual importante para entender lo que hay en juego. Todos estos casos que comprendes y mencionas en la pregunta se tratan de autores que por motivos muy diversos, ya que tienen poco que ver entre sí, no han prestado suficiente atención a estas categorías filosóficas en Marx.

Sobre la idea de apariencia en Marx tienen una comprensión muy básica de lo que significa la apariencia o la manifestación. Ellos entienden que hay una especie de trasfondo oculto que es la realidad única y verdadera, y que luego hay una apariencia de las cosas que es falsa. Es un concepto muy burdo, un esquema con el que no está trabajando Marx que consiste en que hay primero una realidad verdadera y luego un mundo de ilusiones. Entonces, este error que puede parecer algo como muy metafísico y erudito, tiene una consecuencia a la hora de comprender las categorías muy importante. ¿Cuál es esta consecuencia? Marx nos dice sobre la economía política, sobre su teoría del valor: “Algunos han descubierto cual es el contenido que se oculta tras la forma del valor, ya se ha descubierto que el trabajo es la fuente del valor. Ahora bien, ninguno de ellos ha explicado por qué ese contenido toma esa forma”.

La cuestión no es coger lo que aparece y encontrar la realidad oculta detrás, la cuestión es por qué la realidad se manifiesta de tal manera. El mismo problema con la forma del valor, Marx dice: “La substancia del valor como trabajo no existe sin su manifestación en el valor de cambio”. Esto, que puede parecer como un debate hegeliano abstracto, tiene consecuencias importantes, porque si no lo entendemos parece que hay una sustancia oculta, el trabajo generador de valor, lo cual tiene consecuencias a la hora de entender la teoría del valor. Ejemplo de ello es dejar completamente de lado el fetichismo, que en la medida en que muestra de que manera el trabajo social sólo existe mediante el intercambio, está explicando que no hay una substancia de trabajo social y luego una de intercambio, sino que la forma de intercambio es una forma de manifestación necesaria de la cualidad social del trabajo.

Podríamos profundizar más, por ejemplo, cuando Marx hace esta misma crítica a Ricardo diciendo que su visión es solamente cuantitativa y no cualitativa. Marx es un filósofo de la forma, un filósofo de la cualidad al que le interesa la forma, del por qué ese contenido toma esa forma, por qué la forma es lo que nos permite entender como el intercambio articula la substancia del trabajo. En consecuencia, aquí hay distinciones filosóficas de mucho calado que estos autores no son capaces de resolver bien.

SOBRE EL AUTOR

Nicolas Filgueiras González. Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad de Santiago de Compostela. Escribe sobre diversos temas, pero se interesa especialmente en la teoría y la economía política.

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